
Ya hablábamos de él y de su belén del año 2010, y este año volvimos a visitarlo para encontrarnos con una gratísima sorpresa.

Nos encontramos con un pueblo de un urbanismo fantástico que casi serviría para utilizarlo en clase. Sus casas encaladas y de techos planos, su urbanismo anárquico, sus propia muralla en pleno proceso de reconstrucción son verdaderamente maravillosos.

También nos fascinó sus oasis o su huerta en los aledaños de estas arquitecturas o el buen gusto a la hora de poblar sus calles dando un aspecto cotidiano y maravilloso.


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