Palios

3 junio 2011

SEVILLA 2011. MÁS PARAGUAS QUE PALIOS

Sexta edición de nuestra crónica no tan seria de la Semana Santa (2011)

Sevilla, Domingo de Ramos, 17. de Abril 2011,  10 de la mañana
Cayetana, una chica de 18 años, llegó ayer desde Cádiz para celebrar con nosotros toda la Semana Santa de Sevilla. Ahora nuestra joven visitante  interrumpe algo irritada su lectura del Diario de Sevilla y queda mirándonos como si buscara alguna ayuda.

„El Atlántico nos manda un tiempo apocalíptico“, comenta en una resignada profecía, mostrándonos la página de los pronósticos del tiempo en el Diario, antes de seguir comiendo sin ganas su Torrija.

No seas tan pesimista“ – intenta tranquilizarla Angélica, la dueña de la casa – „¡mira qué día más radiante!“ Para apoyar su intento de propagar optimismo, descorro las cortinas para que el sol de la manãna entre en el salón. „Bueno, hoy sí“, responde Cayetana, pero vuelve a insistir en las predicciones meteorológicas del Diario de Sevilla: „¡pero a partir de la tarde de mañana parece ponerse muy mal y para Jueves y la Madrugá anuncian un riesgo de lluvia de 100% !“ La verdad es que ya conocíamos los pronósticos, pero de momento preferimos reprimir la amenaza terrible de una Semana Santa que se podría quedar sin Madrugá. Angélica nos anima gritando: „Vamos, vamos a arreglarnos con nuestros modelitos de Domingo de Ramos…“ (Cuando salimos a las 11.30, falta ella, que todavía está meditando qué ponerse. Dice que nos encontraremos más tarde en la Plaza Cristo de Burgos.)

Nuestro grupo de „místicos semanasanteros“ consiste de mis amigos Carmen y su marido Manolo, Teresa y Regina, Angélica (a la que no le gusta mucho la Semana Santa, por ello se va el miercoles a Portugal) – todos de Sevilla; la jovencita Cayetana de Cádiz, dos peregrinos de Madrid (Manuel y Cristina) y de mí (todos los nombres cambiados por la redacción).

Como en cada año, Carmen y Manolo nos han invitado para almorzar y celebrar juntos el comienzo de la Semana Santa. Esta vez, el almuerzo no tendrá lugar en su piso, sino en el Patio de Palacio de Pumarejo. Pero la comida deliciosa como siempre: puchero de bacalao con garbanzos, bacalao con tomate o espinacas, empanadas, ensaladas de todos los tipos y sobre todo las famosas torrijas de Manolo que por sí solas ya valen un viaje al Pumarejo.

Rodeados del esplendor ya algo desmoronado del Palacio de Pumarejo (principios del Siglo XVIII) que ha visto días mejores, aunque quizás no más alegres, parece que todos disfrutemos aún más de un placer tan efímero como la degustación de manjares exquisitos. Menos exquisita nos parece la dejadez vergonzosa del Ayuntamiento  de Sevilla con respecto a este Palacio emblemático y a la Iglesia de Santa Catalina: dos edificios – uno profano, otro sacro – de gran importancia, por lo visto abandonados a la ruina. ¿Los dejan caer para construir luego allí otro no sé qué de pesadilla arquitectónica?

De repente, las trompetas que anuncian la procesión de la Cofradía de La Hiniesta interrumpen nuestra discusión. Normalmente sería magnífico ver esa procesión desde un balcón del palacio, pero Manolo advierte que por el peligro de derrumbamiento han decidido mantener cerrados todos los balcones del Palacio de Pumarejo. Así que decidimos dejarnos llevar por unas escaleras labirínticas y oscuras hasta llegar a la azotea del palacio. Es una sorpresa lo grande que es el palacio, casi una manzana entera y con muchos patios escondidos. Lentamente, por momentos irritados por la luz deslumbrante del sol, avanzamos hasta la cornisa de la azotea y tardamos algo en descubrir allá abajo los capirotes azules de los Nazarenos de La Hiniesta.

Pero la vista no es tan buena como esperábamos y tampoco nos atrevemos a asomarnos más debido al estado delicado del edificio. Así que bajamos a la plaza, y después de ver el Cristo con la bella Magdalena, nos adentramos en la Calle Relator, porque Teresa ha llegado a saber que desde el balcón de la Casa N° 54 cantará el famoso Saetero El Sacri a la Virgen de la Hiniesta.

Y mientras que arriba canta El Sacri – como siempre magnífico, muy emocionante y gesticulando apasionadamente – abajo podemos observar acciones más profanas, pero urgentes. El Aguador está repartiendo agua a los sedientos Costaleros cuyos brazos y pies se asoman por debajo del Paso – y la calleja se convierte en una pequeña „pasarela para mostrar sus Sneakers“, como comenta Carmen.

Regina expresa su sospecha de que no sea agua normal y corriente que reparten a los Costaleros, sino una nueva especie de „Red Bull“ de color clarito, quizás sabor limón o pomelo.

Parece que tenga razón, porque después de beber, los Costaleros levantan el Palio de su Virgen con tal ímpetu y fuerza, que bailan las bambalinas y tiembla la corona. „Sí, ésta ha sido una levantá Red-Bull“, opina Manuel con sonrisa irónica.

Antes de la puesta del sol Angélica nos lleva de nuevo a una azotea estratégica a donde nos invitaron amigos suyos. Iluminados por la luz dorada del sol poniente los vecinos e invitados  miran desde una perspectiva muy privilegiada hacia abajo a la Calle Conde de Torrejón, donde la bella procesión de La Amargura está avanzando con gran disciplina.

Todos estamos fascinados, y cada uno se fija en otro detalle: Manuel dice que la composición dramática de aquella escena de Cristo ante Herodes en el Paso se aprecia mejor desde arriba, Cristina admira la disciplina y estética de la doble fila interminable de Nazarenos blancos, Regina y Teresa se dedican a observar al público y descubrir modas desadecuadas, Angélica, otra vez comiendo torrija, está mirando muy contenta la puesta del sol que ilumina con sus últimos rayos el Paso dorado del Cristo de La Amargura, y Cayetana se ha enamorado por primera vez  durante esta Semana Santa (¡ya era tiempo!) de un acólito con cara de ángel moreno que lleva uno de los ciriales y mira con aire melancólico al cielo (ella dice que está mirando a ella, claro).

Como preferimos ver el segundo Paso, el Palio de la Virgen de la Amargura, lo más cerca posible abajo en la calle, vamos corriendo por las escaleras para salir. Sin embargo, llegando al portal nos encontramos ante una verja cerrada. Normalmente hay un abrepuertas automático al lado del portal, fébrilmente empezamos a buscarlo, mientras que la Virgen ya está a punto de llegar acompañada por una marcha. No encontramos ningún abrepuertas. Cada mes más impaciente, no sabemos qué hacer y Angélica, quizás la única que sepa cómo abrir esa verja está cuatro plantas más arriba. ¡Ya es tarde! La Amargura se encuentra allí y nosotros aquí en nuestra cárcel de lujo estamos demasiado lejos para poder verla bien.

Empezamos a subir la verja para tener una perspectiva mejor. En este momento se abre la verja, Angélica ha encontrado el mágico abrepuertas. Pero ya han levantado la Amargura y sólo podemos seguirla. Bueno, para el año que viene ya sabemos donde abrir la verja.

Por la Calle Amor de Dios nos dejamos llevar por la muchedumbre que sigue detrás el Palio de la Amargura. Como cada Domingo de Ramos, es nuestro deseo de llegar por la Amargura a El Amor (¡y no al revés!). Esta vez hay un lugar muy concreto donde queremos ver la Cofradía El Amor: en la Calle Javier Lasso de la Vega en frente de la casa N° 7, donde El Sacri cantará de nuevo a las 21.30 – según el programa de sus saetas que Teresa lleva consigo. Cuando el Cristo crucificado del Amor está pasando, escuchamos el primer ¡Ay! de una  Saeta como lo esperábamos, pero la voz no es la de un hombre. Regina señala con del dedo al balcón y pregunta susurrando: „¿Qué pasa, ahora El Sacri se ha convertido en una mujer o qué?“ De hecho allí en el balcón canta una joven mujer (no canta mal, pero no llega a la intensidad del maestro), posiblemente El Sacri le ha cedido este balcón a ella a causa de otros compromisos.

Después de ver otra vez La Hiniesta en la Plaza de San Marcos con la luna llena y la „Giralda chica“ al fondo, perseguimos La Estrella, la procesión más larga del día cuya cruz de guía ya se encuentra de nuevo al otro lado del río. Hacia la 1 de la noche la alcanzamos en el Puente de Triana. Aunque hay menos gentío que el año pasado, muchos se abren paso sin respeto ni miramientos, casi empujando incluso a los Nazarenos. Un cochecito con un bebé durmiente pasa brutalmente por encima de mis zapatos, por supuesto sin pedir disculpas. Bueno, concedidas sean por amor a la Virgen de la Estrella y el deseo ardiente de volver a verla una última vez antes de que se encierre por un año en su capilla.

Lunes Santo, 18. Abril 2011
Empezamos el día donde terminábamos ayer: en el Puente de Triana. Sobre las 5 de la tarde esperamos aquí la Cofradía San Gonzalo. Queríamos ver esa cofradía tan popular donde en el año 2009, al lado de la Capilla de la Estrella, pero allí ya dos horas antes se apiñaba un gentío que pronto iba a ser una bulla de verdad, así que nos abandonó el ánimo y nos retiramos al puente. Sólo Cayetana quería meterse en medio, pero yo le explicaba a la chiquilla que ya somos algo mayores para tanto movimiento y empujones y que no sería bueno empezar el día con tanto estrés. Pero el espectacular Cristo de San Gonzalo se hace esperar tanto que perdemos la paciencia y vamos a tomar café en una terraza de la Calle Betis cerca del puente. Un poquito decadente, la verdad, debido a la comodidad de esperar el Paso allí sentados y luego tomar un par de fotos sin apenas subir la escalera.

Al atardecer nos encontramos en la Calle Dos de Mayo para ver la Salida de Las Aguas. Puntualmente a las 19 horas canta El Sacri (ahora sí el mismo) para el „Cristo de las Aguas“. Cristina llega a susurrar „Que no cante demasiado al Cristo de las Aguas ¡que no vaya a llover!“ Bastante nublado ya está el cielo y Cayetana mantiene que hayan caido cuatro gotas.

Una hora más tarde nos sentimos muy felices en un balcón en frente del portal de la Iglesia de San Vicente – el mejor sitio para ver la Salida de la Cofradía de Las Penas. Especialmente Manuel está muy ilusionado, ya que el Cristo de esa Cofradía, obra magistral del gran Pedro Roldán, es una de sus esculturas favoritas de toda la Semana Santa. Qué contraste: mientras que abajo ya están saliendo Nazarenos y Penitentes de negro riguroso desde el interior del templo, en el balcón y el salón están jugando niños, aunque ahora se detienen para mirar la Salida del Paso. Cuando aparece el Paso dorado del Cristo de Las Penas, acompañado por los sonidos majestuosos de la marcha que lleva su nombre, Cristina me toca ligeramente con la punta del dedo: „Mira – Manuel está llorando.“

Como su marido por tanta emoción apenas puede seguir tomando fotos, ella le quita tiernamente la cámara para dedicarse a eternizar como el Paso va por la muchedumbre como una barca dorada. Cuando el Palio de la Virgen de los Dolores sale, nos despedimos y bajamos para luego perdernos en la Calle San Vicente, metidos en el alud de gente que sigue detrás el manto de la Virgen. Las corrientes de la bulla nos separan, Manuel y Cristina desaparecen.

A las 10 y media de la noche nos reencontramos todos en la Plaza de San Andrés, cuando el bellísimo grupo escultórico de Santa Marta sube por Daoiz para entrar en su templo. Demasiado rápido como siempre. Carmen pronuncia lo que pensamos todos: „Esa Cofradía es conocida para ser de las más rápidas, pero sería más bonita parar ese Paso magnífico cada 3 metros para que la gente pueda verla bien.“

A la una y media de la noche estamos de nuevo delante de la Iglesia de San Vicente para ver como siempre la Entrada de Las Penas. Impresionante la sombra inmensa del Palio de la Virgen en las fachadas. En vano buscamos la luna llena, se esconde detrás de nubes cada vez más abundantes y oscuras.

Martes Santo, 19. Abril 2011
Nos encontramos en frente del portal del templo mudéjar de Omnium Sanctorum para ver la Salida de Los Javieres. Ha empezado a llover. En el interior del templo están tomando una decisión si la Cofradía asume el riesgo de salir o no. Durante un par de minutos deja de llover y hay esperanza, el portal se abre. El público aplaude, pensando que la procesión iba a salir, pero en el próximo momento todos los paraguas se abren de nuevo, mientras que las puertas de la iglesia se cierran, porque de repente un aguacero caprichoso acaba con todas las esperanzas. Todavía nos negamos de dar por perdido el día. Después de tomar café decidimos a visitar el nuevo Museo del Convento Santa Clara – ¡cerrado! Seguimos nuestro paseo por lluvia y charcos y aunque siempre me había negado a comprar un paraguas en Andalucía, al final llego a comprar uno a 3 Euritos en una tienda de los chinos. Cuando llegamos a la Basílica de la Macarena – ¡también cerrada! Ahora yo como pobre macareno alemán tengo que aguantar las burlas de los trianeros madrileños: „Ah, es que la gran Señora aristocrática, ya no recibe visita por la tarde…“  y semejantes lindezas, hasta que incluso me llegaron a decir que en el fondo de mi alma, sería yo también de la Esperanza de Triana, sólo que todavía no lo sabía. ¡Y eso se atrevían a decirme debajo del Arco de la Macarena! El día estropeado por completo y en el camino a casa todos debíamos aguantar la lluvia.

Miercoles Santo, 20. Abril 2011

El mismo escenario como ayer, delante de Omnium Sanctorum, aunque una hora más temprana – ¡y con sol! Aquí esperamos la Salida del Carmen Doloroso con un Paso que con más de 6 metros de largo es de los mayores de Sevilla.

Los Costaleros tienen que sacar ambos Pasos de rodillas, la salida, sobre todo la del Palio, resulta complicada y es cuestión de centímetros. En ambos lados del Palio, costaleros adicionales tienen que ayudar a sacarlo, muchos de ellos se han subido las perneras del pantalón, así que enseñan  sus pantorrillas.

Desde luego, Cayetana saca más fotografías de los músculos peroneos de los Costaleros que de la cara de la Virgen del Carmen. Después del Carmen Doloroso vamos a ver ahora otra Salida y nos colocamos a las 5 de la tarde en la bella Plaza de San Martín, a la izquierda al lado opuesto del portal de la iglesia.

Todavía tenemos que recuperarnos del choque que nos llevamos hace un par de minutos al ver una estampa inédita: ¡La Sed debajo de las setas! Era la primera vez que vimos un Palio junto a las setas venenosas en la plaza que el pueblo ya empieza a llamar la Plaza Mayor.

Poco antes de las 6 los primeros Nazarenos de La Lanzada con sus llamativos capirotes color rojo escarlata empiezan a salir del templo. Alrededor de la plaza, todos los balcones podrían colgar carteles de lleno absoluto. En el palacio detrás escuchamos de repente una voz feminina bastante enérgica que da órdenes: que reparten más jamón Ibérico, que saquen el paté de pato, que abran el coñac (el mejorcito). Intercambiamos unas miradas burlonas.

Ahora la Dueña aparece arriba en el balcón – una típica aristócrata sevillana, tendrá unos 60 y el pelo teñido de rubio, elegante y vestida de negro. Se parece un poco a la Duquesa de Alba hace tres décadas. Todo el club del balcón se presenta llevando vestidos de fiesta, pero a la vez algo aburrido. Un matrimonio abandona ya el balcón, aunque en un par de minutos debe salir el Cristo, como subraya la Doña. „Es que lo tenemos muy visto ya“, responde una voz indiferente desde el interior del palacio.

Preferimos concentrarnos en el Paso suntuoso, está saliendo muy despacio y cabe muy justo, dos bravos ángeles se asoman, luego el romano a caballo, una obra magnífica de gran dinamismo de Navarro Arteaga, y al final el Crucificado. La Lanzada comienza su marcha triunfal por Sevilla. Cuando el Paso y la banda ya están lejos y vuelve el silencio, se escucha de nuevo la voz de la Dueña : „¡Ahora, entre el Cristo y la Virgen, tomamos el Champán!“ Regina se ríe para dentro y pregunta: „¿Esto que es – acaso la Nochevieja?“ Teresa, ya riendo de verdad: „¡Lo único que falta es que ahora empiecen con los fuegos artificiales!“ De esa manera, tenemos que despedir la Virgen del Buen Fin con la risa reprimida, mientras que arriba hacen saltar el corcho del champán.

En la hora azul del crepúsculo llegamos a las murallas del Alcázar para ver San Bernardo. Cuando se para el Palio de la Virgen del Refugio, hay relevo de Costaleros. El último que sale es un auténtico Hércules muy bronceado y muy musculoso, con el torso cubierto de tatuajes abundantes. Cayetana, como electrizada, toma su cámara y empieza a sacarle un montón de fotos, luego queda mirándolo como hipnotizada. Regina comenta con una sonrisa irónica: „Bueno, mi alma, no estoy segura que con ése tendrías tú éxito, me parece a mí que a ése le gustara más dándole un abrazo a tu hermanito el surfista.“ Manuel, abrazando a la pobre chiquilla, se limita a recomendar: „Cayetana, ya es tiempo que vayas a encontrar un novio de verdad.“

Después de unas raciones generosas y deliciosas (carrillada, pez de espada) en el Bar El Patanchón en la Calle Mateos Gago vamos a lo que suele ser el broche de oro del Miercoles Santo (y – aunque todavía no lo sabíamos, de toda esta semana): – la Entrada del Cristo de Burgos. Nos adentramos en la plaza que está a oscuras con las farolas apagadas y con una muchedumbre esperando el Cristo. Cuando entra al lado sur de la plaza, se levanta una voz de llanto que domina la plaza nocturna. Una Saeta. No. Cuando sigue, queda cada vez más claro que ésta no es una Saeta cualquiera, sino es LA Saeta, la más perfecta, la mejor y la más emocionante que jamás hemos escuchado en Sevilla. Una Saeta que canta luces contra las tinieblas. Cuando termina, un silencio tenso reina en la plaza, ningún aplauso, pero por doquier lágrimas y sollozos, Cristina y yo nos abrazamos llorando, incluso Cayetana toma su pañuelo, toda la plaza lleno de lágrimas – el mayor aplauso posible para un Saetero. Como luego llegamos a saber, su nombre es Manuel Cuevas. Su estrella ha subido en esta noche.

Jueves Santo, 21. Abril 2011
Llovió 3 años, 3 días y 48 horas. Paraguas en vez de Palios. Sin saber qué hacer, nos hartamos de comer.

La Madrugá, 22. Abril 2011
Entre la medianoche y las 2 de la noche estamos viendo la tele, en vivo y directo transmiten las decisiones de las Juntas de Gobierno de las Hermandades si van a salir o no, mientras fuera está lloviendo aún con más intensidad que por la tarde. Pocas esperanzas quedan ya, las velas a San Judas Tadeo en vano. En un templo después del otro anuncian la decisión de no salir a la Catedral este año. Por primera vez desde casi un siglo y medio ninguna de las grandes cofradías de la famosa Madrugá sevillana iba a salir. Nos quedamos sin La Macarena, sin El Silencio, sin el Gran Poder, sin la Esperanza de Triana, sin Los Gitanos y sin el Calvario. Cuando anuncian el „No vamos a salir“ en la Calle Pureza, como subrayando la decisión un tremendo trueno suena y empieza una lluvia torrencial que inunda la calle y en segundos los uniformes blancos de la banda se convierten en grises. Los madrileños me llaman y llamándonos por teléfono todos tenemos que llorar.

Viernes Santo, 22. Abril 2011
Sigue lloviendo y echo de menos el Paso de La Mortaja por Doña María Coronel.

Sábado Santo, 23. Abril 2011

Hoy, como desafiando a tanta lluvia y nubarrones, la única Cofradía que ha salido después de 3 días de diluvio ha sido El Sol. Casi toda la ciudad la asediaba con euforia y acompañaba al Cristo que bravamente procesionaba bajo nubarrones tenebrosas.

A pesar de la tristeza de esta Semana Santa nos reunimos después para celebrar nuestra tradicional Cena de la Noche de Pascua, esta vez en „Bacalao“.

Después de una cena abundante, cuando estamos eligiendo los postres, uno más barroco que el otro, se le escapa a Cayetana la condena: „La verdad es que hemos comido muchísimo durante toda esa semana.“  Sonriendo, inclinamos la cabeza, pero Regina nos disculpa a todos: „Es normal, como no había nada que hacer…“

Domingo de Pascua, 24. Abril 2011
Alborada. Después de una Semana Santa tan desastrosa de diluvio, algunos de nuestro grupo ya se dedican de nuevo a placeres profanos y en la Noche de Pascua – han visitado primero muchos templos y luego – una discoteca.

Cuando ya sobre las 7 de la mañana queda algo vacía la pista de baile, de repente se escucha la voz del pinchadiscos por los altavoces: „¡Bueno chicos, aquí ya vamos a cerrar pronto, por eso propongo que ahora vamos a ver el Resucitado!“

Así lo hacemos. En la Campana un gentío como nunca está esperando la procesión de La Resurrección. Los primeros rayos del Sol y sonidos de trompetas acompañan al Cristo Resuscitado cuando entra con gesto triunfante en la Plaza del Ayuntamiento. Como si no sólo hubiera vencido a la muerte, sino también al diluvio: vemos los primeros rayos de sol desde el mediodía del miercoles.

Cuando los costaleros paran la Virgen de la Aurora delante de nosotros, Cayetana llega a murmurar: „Nunca antes me he fijado qué guapa es esta Virgen…“  Parece que sólo cuando se suspenda media Semana Santa, algunos lleguen a valorar las bellezas menos conocidas de Sevilla…

Texto: Berthold Volberg
Fotos: Berthold Volberg + Vicente Camarasa


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7 mayo 2011

ESPERANZA DE TRIANA 2011

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29 abril 2011

LA SEMANA SANTA MÁS LLUVIOSA DEL SIGLO 2011. FOTOGRANUESTRA 5

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En la Capilla de los Marineros

San Gonzalo en el Puente de Triana

Paradojas de la Semana Santa

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Desde el Balcón

La frustrada salida de los Javieres

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Tras la procesión. Córdoba

El Gran Poder

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Escena simbólica

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Esperanza de Triana

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Velas en la Macarena

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Trinidad

Nazareno

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Apagando velas con un clavel. Trinidad

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LA SEMANA SANTA MÁS LLUVIOSA DEL SIGLO. 2011. FOTOGRANUESTRA 3 (bis)

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El Baratillo

El Baratillo

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LA SEMANA SANTA MÁS LLUVIOSA DEL SIGLO 2011. FOTOGRANUESTRA 3

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Carrera oficial en la Madrugá

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Nazarenos

Calle Pureza en Triana. Domingo de Ramos

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LA LLUVIOSA SEMANA SANTA DE 2011. FOTOGRANUESTRA 1

Manto Esperanza de Triana

La salida inconclusa de la Bofetá

La salida inconclusa de la Bofetá

El Silencio en su Capilla

Detalle del Baratillo

Detalle del Baratillo

Detalle del Baratillo

El Buen Fin

La lanzada

La lanzada

La lanzada

El Cristo de Burgos

Los Panaderos

Los panaderos

Esperanza de Triana

Vicente Camarasa

15 abril 2011

COMIENZA LA SEMANA SANTA MÁS TARDÍA

Filed under: Esperanza, Semana Santa, Sevilla — Etiquetas: — vicentecamarasa @ 11:33

Mucho se ha hecho esperar esta semana gloriosa, pero al fin está a punto de llegar.

Mañana, aún sin procesiones, tendremos que ir a ver a Pasión en su besapiés, ver erigirse al Calvario sobre su paso, comer en Casa Ovidio , visitar en su casa a la esperanza de Triana, bella como un amor antiguo.

Y al día siguiente, el domingo más bello del año, como si el mundo acabara de ser inventado; Domingo de Ramos de estreno de trajes e ilusiones mientras visitamos los templos redescubriendo la magia antigua que ha renacido. Hay sonrisas y niños jugando, como corresponde al momento.

Y comenzará entonces el estruendo, el desvarío de la semana del año, tan intensa que vale por uno entero. Garbanzos con bacalao y las maravillosas torrijas en el Pumarejo, ver la Candelaria, reconquistar el Puente de Triana viendo volver a la Estrella.

Desde entonces todo se sucederá, y bien querremos ver a las Penas entrar en su templo, ir al besamanos de Pasión, acompañar al Dulce Nombre o vibrar (como un anticipo de la Madrugá) con los empujes de San Gonzalo, orgulloso en su paso que andará sobre las cabezas.

Y entre todo esto, amigos. La Semana Santa es, sobre todo, amistad en el entorno mágico de la Sevilla refundada sobre sus más profundas esencias. Amigos de la ciudad y otros venidos de cerca y de lejos con el que compartir unos sentimientos imposibles de explicarle a nadie que no los sienta pero que con una sola mirada empañada se desvelan, se comparten con el abrazo más sincero de los que saben el secreto de lo que sucede a ojos del mundo entero pero tú sólo lo sientes.

Sucederá esto y esperas, bacalao, manzanilla, visitas al Buen Fin y la luna que irá creciendo anunciando que ya llega, que está a punto la noche de los dones en donde todo se revelará. Una noche de Silencio, Gran Poder y Esperanzas. Entre el dolor y la primavera; entre el sobrecogimiento y la alegría inconcebible de lo que un día fue un trozo de madera y hoy se mece entre bambalinas  mientras el sol sale pero la noche se mantiene en nuestros pechos, desbordados de emociones, incapaces de explicarse cómo ha podido suceder otra vez el milagro que, de sabido, siempre es distinto.

Sólo eso, ¿parece poco?

Vicente Camarasa

4 abril 2011

SOBRE LOS NAZARENOS

Filed under: Sevilla — Etiquetas: — vicentecamarasa @ 19:09

Berthold ha publicado en ElCaimán un sugestivo artículo sobre los nazarenos sevillanos, muy especial, como siempre son sus palabras

 

 

12 marzo 2011

FOTOGRAFÍAS HISTÓRICAS DE LA SEMANA SANTA

Filed under: Sevilla — Etiquetas: , — vicentecamarasa @ 19:13

Paseando por el Reina Sofía he encontrado algunas bellísimas fotografías de la Semana Santa antigua.

Las primeras pertenecena Smith (1950)

 

 

 

Las dos siguientes pertenecen a Ontañón

La última de Teruel

Vicente Camarasa

 

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