Palios

5 julio 2009

LA SEMANA SANTA EN ÚBEDA. UNA PEQUEÑA INTRODUCCIÓN

Filed under: Úbeda, Historia Semana Santa, Semana Santa — Etiquetas: — vicentecamarasa @ 7:56

 

Tomado de

 http://peondebrega.blogspot.com/2009/01/puente-areo-barajas-beda.html

Úbeda, ciudad del Renacimiento; quien ha paseado por sus calles ha sentido el aroma de los siglos acariciándole el rostro y ha podido oír el eco lejano de voces del pasado que vuelven a nosotros para recordarnos lo que fue esta ciudad; cada uno de los adoquines que cubren sus calles, gastados ya por el paso de los años, nos llevan a rincones prodigiosos, en los que se encuentran la historia y leyenda, donde la ciudad habla con voz propia. Quien ha paseado por sus calles y se ha dejado invadir  por el recuerdo de todos aquellos que por allí pasaron, ha podido sentir la plenitud de los siglos asomada a cada una de sus puertas, ventanas y almenas. Es quizá esta conciencia de su pasado lo que ha hecho de Úbeda cuna de hombres ilustres, de bellos monumentos; una ciudad, en definitiva,  plagada de historia, pero a su vez apegada a su arte y sus creencias. De esta forma, historia, arte y fervor religioso se unen en uno de los mayores atractivos de esta ciudad, que es su Semana Santa.

PEQUEÑOS APUNTES HISTÓRICOS

 

La celebración de la Semana Santa en Úbeda comienza en el siglo XIII con la conquista de la ciudad por San Fernando. Aunque la implantación del cristianismo fue tardía, esta se produjo de forma rápida gracias a la difusión de imágenes, talladas o pintadas, para catequizar al pueblo. Todo ello de forma progresiva y cuidadosa ya que eran muchos los musulmanes convertidos y se mostraban aún reticentes a la utilización de la imagen religiosa.

No fue hasta principios del siglo XVI cuando los estamentos privilegiados impusieron las primeras imágenes de devoción, y se iniciaron con ello las primeras procesiones con el mencionado fin de poner ante los fieles una a una las escenas de la Pasión. Se trataba de la idea de la imagen religiosa como medio de elevación del alma, derivada del Concilio de Trento. Así, las cofradías comenzaron a adoptar una imagen que actuaba como titular de las mismas, que colocaban en la hornacina principal de su templo. Como consecuencia de esto, para que los fieles pudieran disfrutar de la enseñanza derivada de dichas imágenes, empezaron a realizarse esculturas destinadas específicamente para “procesionar”; cada cofradía comenzó a sacar las suyas en Semana Santa ya que eran las imágenes de la Pasión de Cristo y de la Virgen Dolorosa las que llegaban con mayor facilidad a lo más profundo del sentimiento del espectador.

Es en el Barroco cuando la Semana Santa alcanza, en España en general, y en Úbeda en particular su máximo apogeo; de los grandes autores de la imaginería barroca llegan a Jaén escultores de la escuela granadina, ofreciendo Úbeda frutos propios, como los de Zayas o  Eufrasio López de Rojas entre otros. Llegado ese tiempo de crisis general y de fervor religioso, se hace costumbre ya que las calles de la ciudad se inunden de vírgenes que lloran desconsoladas a un hijo muerto o crucificado, lleno de las mismas llagas y heridas que el corazón de su madre. Se trataba de sobrecoger, de hacer que los libros de religión hablasen por medio de esas esculturas que se deshacían en tristeza y dolor.

A partir del barroco la escultura en la provincia de Jaén sufre una decadencia de la que no saldrá hasta el siglo XX, momento en el que se produce el apogeo de las cofradías, sobre todo de la Pasión. Este hecho va parejo a un resurgimiento de la devoción popular. Comienzan a ponerse en marcha talleres pertenecientes a familias que alcanzarán gran renombre en el arte imaginero ubetense, como son Alsina, Meneses, los hermanos Benlliure o Palma Burgos.

En cuanto a la técnica, Úbeda predominan las imágenes realizadas en madera, frecuentemente ahuecadas para hacerlas más ligeras, y que luego completaban con policromados y postizos con el fin de que fueran más realistas. Este método permitía al artista alcanzar una mayor calidad en sus obras, que, con ello, tenían mayor duración. Otro aspecto que hemos de destacar de los pasos ubetenses es el hecho de que no son frecuentes las escenas de la Pasión –al contrario de lo que ocurre en otras ciudades como Sevilla o Málaga-, sino que predomina la imagen aislada.

Fotos tomadas de www.cruzdeguia.org

Rocío Romero

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