Palios

2 mayo 2010

Una lluvia de pétalos de rosas desde un Cielo azul Quinta edición de nuestra crónica (no tan seria) de la Semana Santa (2010)

Epílogo:

Aparte de docenas de estampitas quería llevarme – como siempre – un dulce recuerdo de esta Semana Santa: 4 vasos de mermelada de las monjitas de Santa Paula (de limón y naranja, gelatina de azahar y crema de castaña). Aunque la tonta del Check-in de la Madre Iberia había dicho lo controrio, tenía que sacrificar esas delicias en el altar de la seguridad – fueron confiscadas durante el control de seguridad. ¡Como sí las mermeladas de Santa Paula pudieran contener dinamita! Habrá que contársela a la Madre Priora…

Muy enojado le dijo al guardia: „¡Qué aproveche! !Ya tiene un postre magnífico!“ Pero ahora, prefiero acordarme de momentos más agradables…

Sevilla, Domingo de Ramos, 28 de marzo 2010

„¡Qué exagerado!“ dice la Carmencita al darles la bienvenida a los madrileños en su casa en la Plaza de Pumarejo – y no se refiere a los trajes de Domingo de Ramos de sus visitantes (impecables y radiantes), sino a la cantitad escandalosa de lazitos de las hermandades coleccionados durante las visitas a sus templos que exhiben en los cuellos de sus trajes.

Son como 20 y los iniciados que conocen los templos de esas cofradías pueden leerlos como un mapa de Sevilla, llegando a la conclusión que para lograr un recorrido así  se debían haber levantados a las 6 de la mañana. Como siempre hay un potaje riquísimo de bacalao con garbanzos antes de que llegue el Cristo de la Hiniesta a la plaza, y después de la Virgen habrá torrijas deliciosas que por cierto son hechas por Manolo y no por la Carmencita, dicho sea una vez para que no me lleguen de nuevo quejas por derechos de autor.

Y como siempre, para ver las procesiones, nos reunimos con nuestra „peña de incondicionales“. Nuestro grupo de místicos semanasanteros consiste desde hace años de mi amiga sevillana Carmencita y su marido Manolo, Teresa y Regina, también de Sevilla, mi amiga Angélica (a la que no le gusta mucho la Semana Santa, por ello ya el miercoles se va a Guadix), la joven gaditana Cayetana (¡ya ha cumplido 18 años!), dos peregrinos de Madrid (Manuel y Cristina) y de mi persona (esta vez la redacción se ha negado a cambiar los nombres…) Ah! A partir del Jueves habrá una nueva visitante: Luna, viniendo de Alcalá la Real, la ciudad del gran Martínez Montanés.

Un público variopinto ha llenado la Plaza de Pumarejo cuando ya pasa el Cristo de Castillo Lastrucci con la bellísima Magdalena arrodillada en un monte de claveles rojos. En el palacio del Siglo XVIII, han fijado una pancarta: „Alcalde no tiene palabra“, refiriéndose a la mala costumbre de la administración municipal de frenar la restauración de un monumento histórica hasta que se caiga por sí solo, para luego construir unos bloques de desestilo que incluso asustarían en un suburbio y mucho más en pleno casco antiguo. Pero olvidemos lo cotidiano en Semana Santa. La luz de la tarde inunda el escenario y un rayo mágico de sol ilumina el rostro de la Virgen bajo su palio azul. „Este año parece que nos salvemos de la lluvia, sólo para mañana han anunciado entre 60 y 70% de probabilidad…“, comenta Manolo a mi lado.

Volviendo a casa a probar sus torrijas, de repente se acerca un todoterreno por la calleja Torreblanca y naturalmente no puede pasar, ya que la procesión avanza muy lentamente y hay medio millón de gente en la plaza. Una situación para avanzar 10 metros en media hora. ¿Y qué hace la tonta conductora? Allí se queda durante media hora sin apagar el motor. ¿Hay que tener conciencia ecológica alemana o bastaría un mínimo de sentido común para apagar el motor en tal situación? Mirándola, me llevo un dedo a la sien y como reacción, ella grita algo como „¡Es el problema de vivir en el centro…!“ Lleno de ira santa llego a responder: „¡Pues viviendo en el centro de Sevilla se sabe el horario de las cofradías: o sales antes de la procesión o bastante después en vez de aplastar a la Banda del Carmen con el todoterreno de tu papi!“ La pija sigue sin apagar el motor y sigue avanzando centímetros – este comportamiento es una invasión de espacio público mucho más brutal que  colocar una pacífica silla plegable en alguna calleja. Cayetana, enfurecida, dice que „esa prepotente sólo quiere enseñar su cochecito al mundo“ y propone bajar una silla plegable para golpear su coche „ pa que aprenda esa loca…“ Conseguimos frenarla y subimos todos para tranquilizarnos con torrijas y moscatel marca „Lágrimas de la Purísima“.

Al atardecer Angélica nos lleva a la casa de unos amigos suyos: tenemos el lujo de estar invitados a una azotea en la Calle Conde de Torrejón, disfrutando de las vistas  y esperando la procesión de La Amargura. La verdad es que la doble fila interminable de los blancos nazarenos y el Misterio de la Amargura se ve magníficamente desde esa perspectiva, aunque Cristina comenta que „le falta un poquito la emoción tangible, la opción de tocar el paso“. Bueno, no todo es posible a la vez. Además, para ver la Virgen ya preferimos bajar para tocar los varales del Palio. Es tarde ya, no lo logramos, pero al menos podemos ver la Virgen majestuosa de cara a cara, lo que importa.

Ya ha caído la noche y colocamos nuestras sillas plegables en la Calle Orfila. Están pasando los nazarenos vestidos de negro de la Hermandad del Amor. Teresa y Regina se dirigen al grupo diciendo: „¿Sabeis que estáis haciendo algo ilegal? Lo de las sillas plegables es ocupación de espacio público, lo dicen en el Diario de Sevilla…“ Angélica, con una sonrisa burlona, dirige su mirada hacia la esquina donde hay un „aparcamiento transitorio“ y dice: „Y esa muralla de carritos – parece una invasión de los Kiko…“  Debemos contener la risa, porque ya se acerca el Cristo del Amor en silencio solemne.

Como cada año queremos cambiar un poquito los escenarios para ver una cofradía en un sitio especial donde nunca la hemos visto antes, había propuesto ver la Hiniesta una segunda vez, casi a la medianoche, en la Plaza de San Marcos. Y luego todos estábamos de acuerdo de que fue el momento más bello del día: primero el fondo casi insuperable de la torre iluminada de San Marcos con luna llena al lado (sólo con la Giralda podría ser mejor), luego el Paso del Cristo tan bien llevado y hubo un momento breve e increíble cuando pudimos ver por la aureola de la Magdalena la cara del Cristo delante de la torre dorada – tomada por una cámara super zoom sería la foto del año, y al final, ya por Bustos Tavera mecían la Virgen de la Hiniesta muy suavemente al son de la marcha „Pa ti, Manué“. La noche se despidió con un arrobamiento místico.

Lunes Santo, 29 de marzo

Y despertamos. Empieza a llover. Llueve. Cesa de llover. Y otro chubasco brutal. Maldita lluvia. Los grandes ausentes: San Gonzalo y Santa Marta – nos duele mucho que no salgan los Pasos dominados por las creaciones geniales de Ortega Bru. Salimos muy tarde, ya casi a la medianoche, para ver las entradas de la Vera Cruz y Las Penas. Impresionantes como siempre, pero la verdad es que para mí, el día ya estaba estropeado y ya no conseguí  llevar el barómetro de mi entusiasmo a grandes alturas y un soplo de viento muy frío me acompañaba en el camino a casa. Mañana el sol brillará…

Martes Santo, 30 de marzo

Me encuentro en la Calle Santiago esquina con Cardenal Cervantes al lado de una cuadrilla de costaleros de San Benito esperando el Paso del Misterio. Mientras que esperan, uno de los Costaleros ofrece una „lección relámpago“ de inglés a sus compañeros, empezando con „Follow Me“ (Sígueme) – ¿será otra muestra de la universalidad internacionalizada de la Semana Santa? No sabemos si algún día habrá un capataz que manda una cuadrilla internacional en inglés, pero nunca está mal estar preparado „pá tó“, así que nuestro bravo costalero profesor ya anuncia a sus colegas qué significaría „Al cielo con Ella“ en inglés. „Get her into heaven!“ (Olé – no, es que olé no se puede traducir a ninguna otra lengua del mundo mundial.)

Luego para ver El Cerro y Santa Cruz hemos quedado con Teresa y Regina en la estatua de la Inmaculada en la Plaza de Triunfo. Las dos son ángeles y las acompañantes perfectas para la Semana Santa. Después de que haya pasado la Virgen del Cerro, desapareciendo detrás de la muralla del Alcázar, Teresa nos ofrece unos pestiños deliciosos recién hechos y Regina va a competir con una bandeja de mini-torrijas igualmente buenísimas. „Sí, tenemos que casarnos“, le digo bromeando a Teresa. Ella, sonriendo contenta de que su creación nos guste tanto, responde solemnemente. „Al final, de todos los pecados capitales, la gula será el menos grave.“ Como era de esperar, Cayetana se opone en seguida, proponiendo que „quizás la lujuria sea aún menos grave con lo bonita que es“. – „Bueno, concluye Manuel añadiendo su juicio salomónico, „digamos que los tres pecados corporales (gula, lujuria, pereza) serán juzgados como menos graves que los cuatro cometidos por el espíritu (soberbia, ira, avaricia y codicia), ya que resultan más espontáneos y menos maliciosos.“  Añade su esposa Cristina: „De todas maneras hay que hacer más penitencia – vamos a arrodillarnos ante la imagen más sublime del día – el Cristo de la Buena Muerte.“

Nos adentramos en el recinto de la Universidad, recordando nuestros años de estudiantes que pasamos aquí en la antigua Tabacalera. Reina un silencio alucinante cuando se acerca a oscuras el Crucificado más magnífico de Juan de Mesa. Sólo la luna llena (y muchos flashes, eso sí) iluminan la sombra del Señor. El momento más sagrado del Martes Santo. Después de una meditación inmóvil, tenemos que calentarnos en un bar enfrente de la entrada principal. Tortilla y tinto para todos. Cayetana se ha fijado mucho en el mozo morenísimo de la barra, tanto que está dispuesta a pagarlo todo, sólo para poder comprobar la cuenta con él (y claro: tardando y charlando mucho). No sabemos nada del resultado, porque luego ella se despidió con una sonrisa calladita. Al despedirnos hubo una breve pelea teatral por la última mini-torrija – claro que al final era pa mí, es que hay cosas que no son para repartirlas…

Miércoles Santo, 31 de marzo

Estoy esperando entre las columnas de Hércules en la Alameda (otro espacio público destruído por un nuevo diseño ridículo). Empiezan a pasar los nazarenos de la joven Hermandad del Carmen Doloroso. Impresionante su inmenso Paso de Misterio parado entre las columnas, e igualmente impresiona el entusiasmo y fervor de esa joven cofradía, fundada hace 25 años. En 2007 pasó por primera vez por la Carrera Oficial y ya ha conquistado su sitio en la Semana Santa de Sevilla.

Mis compañeros todavía estaban almorzando y todos nos encontramos en la romántica Plaza de San Lorenzo, el sitio ideal para ver la cofradía franciscana El Buen Fin – Regina había propuesto ese escenario, hay que alabarla.

Avanzan rápidamente los nazarenos de túnicas marrones por la plaza inundada de luz y ya se acerca el Cristo. Cayetana se harta de tomar fotos, parece loca, y no está enfocando al Paso.

Después de que haya pasado la procesión, como vemos la Capilla del Gran Poder abierta, decidimos entrar para mirar al Señor de Sevilla. De repente vimos al lado del rostro venerable del Jesús del Gran Poder – ¡un globo de colores chillantes, mostrando una figura de dibujos animados! Quedamos tan estupefactos que olvidábamos tomar fotos de ese „encuentro“. Cristina pronuncia lo que pensamos (casi) todos: „¿Pero cómo pueden permitir que un niño entre en este templo con un globo como si fuera un circo?“

Ya después de salir, Cayetana opina que no lo ve tan mal, porque a Jesús le gusta que vengan los niños a visitarle, sea sin o con globos. Y acaba haciendo una propuesta insólita: „Sería bien si se fabricaran globos que muestren caras de Cristos y Vírgenes…y luego, cuando entren niños con globos en un templo, ya no molestarían tanto.“ Manuel, indignado por esa idea absurda, pregunta a la gaditana si de verdad se podría imaginar el rostro del Gran Poder en un globo, volando por el aire. „Bueno, ese no tanto, pero quizás el de la Borriquita“, contesta murmurando.

Se queda ensimismada en el camino hacia la catedral, quedándose algo atrás y mirando como hipnotizada a su cámara digital. Cruzando la Plaza del Museo, casi la atropella un coche, porque sigue mirando a una foto en su cámara. „¿Qué te pasa, Cayetana?“, pregunto preocupado, „ que casi te habrían matado – ¿qué estás mirando allí todo el tiempo?“ Nos acercamos para ver la foto que tanta atención merece: es un acólito del Buen Fin de labios sensuales y ojos grandes, casi negros. Cayetana se ruboriza un poquito y declara solemnemente: „Éste es más guapo que el Cristo de la Trianera y si lo digo yo ya quiere decir algo…“ (es verdad, siendo ella una de las admiradoras más entusiastas del Cristo de las Tres Caídas).

Entretanto, hemos llegado a Reyes Católicos y como ya está entrando la Cruz de Guía del Baratillo, hay un gentío espectacular y toda la calle parece un Rubicón insalvable. Yo no entiendo por qué la gente prefiere ver una procesión en una calle tan fea…Teresa va bravamente por delante, abriendo camino. Cruzamos por auténticas murallas de sillitas y carritos para finalmente llegar a la Catedral. En la Plaza del Triunfo queremos ver San Bernardo, aunque yo prefiero verlo en la calleja muy estrecha de la Alcazaba y Manuel se apunta también. „Allí podeis colocaros solitos“, dice Teresa – es que ella no es tan entusiasta de estar apretadita en un callejón. Así que las niñas se quedan con la Inmaculada en la Plaza. Manuel y yo estamos contentos con nuestra decisión. Siempre es un lujo ver una cofradía al lado de las murallas del Alcázar. Además es increíble lo que está tocando la Bande de Dos Hermanas al Cristo de San Bernardo – suena casi como Jazz improvisado, escandalosamente magnífico. Todavía impresionados por esa música, nos colocamos luego en primera fila en la Plaza del Triunfo para ver pasar la procesión del Baratillo con su bellísima Piedad. Después de eternizar la estampa de la Virgen de la Caridad con la Giralda al fondo (bueno, Manuel lo consigue, es que en cuanto a las fotos, él es el maestro, junto a Regina, aclamados sean), vamos a La Estrella para unas tapitas urgentes. Como no hay sitio, al final tenemos suerte en La Giganta. Hay que calentarse con un par de tintos antes de ver la entrada del Cristo de Burgos – atmósfera mística como siempre. Esta vez el Palio ha entrado bien.

Seguimos con la medalla milagrosa de la Virgen de Los Ángeles y otros Palios en la segunda parte de nuestra crónica…

Berthold Volberg (En este enlace puedes encontrar fotos y muchas semanana santas más)

1 mayo 2010

Sevilla 2010: Segunda crónica de una Semana Santa alternativa (3). Domingo de Ramos 28 de abril de 2010

Filed under: Domingo de Ramos, Semana Santa, Sevilla — Etiquetas: , — vicentecamarasa @ 11:16

Sevilla amanece luminosa, con las calles llenas de gente que recorren, con sus mejores galas, las iglesias visitando sus pasos preferidos. Se respira una emoción contenida ante lo que se avecina. Es Domingo de Ramos y todo está por estrenar la ropa, la primavera, la ilusión… y la Semana Santa.

Nos proponemos visitar la Capilla de los Marineros y nos preparamos adecuadamente (o sea vestidos de Domingo de Ramos) para disfrutar de nuestro paseo mañanero hasta la Capilla (allí hemos quedado con el Jefe para irnos luego a comer con la familia del Pumarejo el tradicional potaje que hace nuestro anfitrión.

La mañana es espléndida y nos acompaña por el camino el canto de los vencejos y el olor a azahar de los naranjos que este año están especialmente cargados.

Conseguimos por fin llegar a la Capilla tras pasar por el Museo para ver a la Virgen de las Aguas (mi segunda favorita en el ranking),

la Iglesia de la Magdalena y la Capilla de la Hermandad de Montserrat y nos encontramos con la desagradable sorpresa de que tenemos que hacer cola. ¡Bueno! ¡Qué le vamos a hacer! Parece que va rápido. Para entretener la espera empezamos a ojear el periódico y ¡cuál es nuestra sorpresa! ¡El Jefe sale en el Diario de Sevilla! Le han hecho una entrevista que ocupa toda la página! ¡Nuestro Jefe es famoso! Leemos con fruición y vamos reconociendo a muchos de los personajes que también aparecen en esta crónica y algunos de los momentos que… Pero… si…¡Habla de nosotros!

Cuando llegamos al final de la entrevista pensamos: La que se va a liar entre el grupo de semanasenteros habituales ¡Algunos no salen!… Ya veremos lo que ocurre está tarde que nos iremos encontrando con todos.

Ya estamos en la puerta y… bueno este ratillo pertenece a las emociones de cada uno.

El Jefe llega con retraso (como siempre, pues su frase favorita es: ¿qué hora es? Ya que no lleva nunca reloj ¿para tener que preguntar la hora? ¿Por qué a Cayetana no le gustan los relojes? ¿Por qué así tiene una excusa para llegar tarde? Es un misterio insondable). Y claro hay que meterse un poco con él y comentar algunas “cosillas” de la entrevista.

Como se va acercando la hora de comer, emprendemos el camino hacia el Pumarejo dando unas cuantas revueltas pues hay que hacer algunas comprillas por el camino y el Jefe tiene sus manías de dónde se puede y no se puede comprar (los pies empiezan a quejarse y todavía no hemos empezado con las procesiones).

Finalmente conseguimos llegar a la hora fijada (allá por las dos y media) y nos reciben con la cordialidad y el cariño de siempre.

Por supuesto el tema del día es la entrevista y todos se lanzan sobre ella con avidez para leerla y meterse con el Jefe (aquí más conocido por el Macareno).

Las pullas se disparan y aparecen la reivindicaciones que encarecidamente me piden refleje en este “espacio de libertad de expresión”: Manolo, está muy dolido porque el verdadero autor del potaje y de las mencionadas torrijas del Jefe en la entrevista es EL y no Carmela como pone en el periódico.

Hecha la reivindicación (seguro que esta tarde surge alguna más), seguimos con la crónica.

Por supuesto el potaje estaba exquisito y las torrijas de Manolo, únicas. Ya suena la Hiniesta ¡Empieza la Semana Santa!

Abandonamos por un rato la comida para bajar a ver al Cristo que este año me ha gustado especialmente no sé muy bien porqué: esto siempre es difícil de explicar pero… estaba especialmente bonito.

La espera de la Virgen la entretenemos con las empanadillas rellenas de mermelada de naranja (por supuesto, hechas por Manolo) y cantando el cumpleaños feliz a uno de los niños de la familia.

Suena la banda y todos nos precipitamos corriendo escaleras abajo porque ya está ahí la Virgen de la Hiniesta reluciendo su palio al sol y avanzando lentamente al son de los Campanilleros…

Nos tenemos que despedir porque tenemos una tarde muy intensa: Amargura, Amor, la Estrella, la Cena… El Jefe propone introducir alguna novedad en el programa que prepara otros años ya que yo me niego a ver dos veces la Amargura (un clásico): el año pasado quedó demostrado científicamente que era posible, cosa que él negaba. “Vaaaale…propongo ver la Hiniesta de noche… Venga! Aceptamos! En estas estábamos, cuando nos llama Amparo que nos invitan a merendar en casa de unos amigos suyos para ver Amargura desde la azotea… Aunque lo de merendar no nos hace mucho porque llevamos como tres horas comiendo, ver al Silencio Blanco desde la azotea es algo que no podemos perder así que nos vamos para allá corriendo y este es el resultado:

Teresa y Regina nos esperan para ver el Amor y ¡claro! Aparecen más reivindicaciones: ellas no salen en la entrevista y ¡le han enseñando mucha Semana Santa! Con sus zalamerías (“sois unos ángeles y no hay nadie mejor con quién ver la Semana Santa) y la ayuda de Cayetana, el Jefe las calma y…llega ese magnifico Cristo…

Bueno… vamos a ver que tal las novedades del Jefe: nos encaminamos todo el grupo (Manuel y yo, o sea, Los Madrileños, Teresa, Regina, Cayetana y el Jefe a ver la Hiniesta en San Marcos: realmente magnifica para mí la foto del día.

Tras satisfacer las necesidades humanas (tapita de bacalao) nos encaminamos a buscar a la Estrella (mi tercera favorita) y…

¡Nos encontramos con Amargura!

(este año queda demostrado que siempre hay que verla dos veces).

Bueno con los pies destrozados (ya se sabe lo que se sufre cuando se va de “bonito”) nos retiramos a descansar que ya es hora.

Amparo Gómez-Rey

Fotos Vicente Camarasa

18 junio 2009

Crónica de una Semana Santa “alternativa” (Sábado y Domingo)

Filed under: Domingo de Ramos, Semana Santa, Sevilla — Etiquetas: , — vicentecamarasa @ 17:59

Sábado, 4 de abril de 2009: la víspera

Los Madrileños ya estamos en Atocha con nuestros maletones y cosquillas en el estómago dispuestos a vivir nuestra quinta Semana Santa en Sevilla. La última semana ha sido eterna entre e.mail, consultas a las predicciones metereológicas y recuerdos compartidos con los amigos de Jaén.

Sevilla nos recibe espléndida con un sol radiante y la primavera instalada. Los augurios parecen buenos aunque siempre habrá momentos de tensión que se prevén entorno al Viernes Santo (¿saldrá el Cachorro?).

Al grupo habitual de “semanasanteros” que nos reunimos (Amparo, Teresa y Regina, las amigas sevillanas, la familia del Pumarejo y los Otros Madrileños), le falta nuestro Maestro-Jefe y su amiga Cayetana (los nombres, como es habitual, están cambiados por la redacción) que este año no han podido venir aunque todos sentimos que van a estar con nosotros todo el tiempo: para vosotros está crónica no tan seria de la Semana Santa sevillana.

Para ir entrando en ambiente y que se desperecen los sentidos dormidos durante el invierno, quedamos con Amparo y una amiga suya, a tomar unas tapitas en “ambiente cofrade”: los vídeos de años anteriores en el televisor, las marchas que suenan de fondo y el olor de incienso que flota sobre las croquetas te dicen que ya estamos aquí, que mañana es Domingo de Ramos.

Después hay que hacer la primera visita obligada a la Capilla de los Marineros y a ELLA (lo siento pero como escribo yo este año ELLA será la Trianera y la OTRA la Macarena). Tras una expectante espera, como nos tiene acostumbrados, se abren las puertas de la capilla y allí está deslumbrante con su mirada triste y su media sonrisa… De repente, una niña de unos siete años comienza a cantar una saeta que se quiebra por la emoción y las lágrimas y que arranca una cerrada ovación de todos los que estábamos allí.

 Domingo, 5 de abril de 2009

El Domingo de Ramos amanece con el tañer de las campañas y el canto de los pajaritos que nos han puesto en la ventana del hotel (todo un detalle) y mimetizados con el ambiente, es decir, vestidos de Domingo de Ramos, nos damos el habitual paseo recorriendo algunas iglesias de camino a casa de la familia del Pumarejo que nos ha invitado al tradicional potaje con la ya tradicional “excusa” de ver la cofradía de la Hiniesta.

 

El potaje se convierte en la degustación de delicias culinarias típicas de estas fechas: potaje, bacalao con tomate, garbanzos con espinacas, torrijas, pestiños y… en fin que empezamos a comer a eso de las tres y eran las siete cuando dábamos por finalizada la comida. Aunque entre plato y plato y tras un brindis por el Jefe, al que añoramos, vemos la primera cofradía y la primera imagen que yo tengo asociada a la Semana Santa: el sol haciendo relumbrar el palio de un azul intenso y plata de la Virgen de la Hiniesta, mientras las nubes de incienso se elevan por delante creando ese ambiente que hace que, de repente, no sepas si lo que estas viendo y sintiendo es ¿real? ¿Mágico?

  

 En fin! Hay que seguir que esto no ha hecho más que empezar. Acompañados por parte de la familia del Pumarejo y el amigo Fernando, nos disponemos a demostrar científicamente que “aunque el Amor y la Amargura vayan siempre juntos” se puede ver el Amor sin tener que ver dos veces Amargura. La demostración se hizo: vimos salir de la iglesia del Salvador al Amor y después vimos Amargura cuando salía de la Catedral: ¡Lo conseguimos! Es posible.

Por cierto, la salida de la cofradía del Amor puede ser la foto del día. Estábamos colocados enfrente de la puerta. El silencio se hace en la plaza cuando se oye correr los cerrojos y abrirse las imponentes puertas. Al fondo de la iglesia se entreve el paso del crucificado de Juan de Mesa que avanza lentamente hasta la puerta: ya asoma, ya sale; el silencio emocionado cada vez es más intenso y la emoción contenida acompaña todo su recorrido por la plaza hasta que se pierde por la esquina y podemos respirar con un hondo suspiro. ¡Magnifico!

  

Bueno, hay necesidades humanas que satisfacer antes de ver la última del día: la Virgen de la Estrella regresando a Triana por el puente. Este año, además no hace frío y la espera es muy agradable contemplando la luna y calculando cuando va a ser exactamente llena.

 Amparo Gómez-Rey

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