Palios

12 febrero 2015

JUAN DE JUNI. LA VIRGEN DE LOS CUCHILLOS

Filed under: castilla león — Etiquetas: , , , — vicentecamarasa @ 16:37

En un artículo anterior hablábamos ampliamente de Juni a propósito de sus Santos Entierros.

Hoy queríamos fijarnos en una de sus grandes obras, la más miguelangelesca y, a la vez, la más protobarroca de su producción, pues no en vano es una de sus obras finales

Esta Dolorosa (tradicionalmente llamada Virgen de los Cuchillos) es miguelangelesca en su forma serpentinata (muy semejante a la Aurora de las Capillas Mediceas) y la poderosa fuerza de sus ropajes (como ocurría en el Moisés) que despliegan una energía que culmina en su rostro, acaso uno de los más bellos que realizó el escultor, en donde la mirada se pierde en las altura, surcada por la angustia.

Su policromía (con escasos estofados) está anunciando la manera de trabajar de Gregorio Fernández, que repetirá el modelo casi con exactitud en algunas de sus Dolorosas.

Dolorosa. Gregorio Fernández

Junto a esto, la potencia del gesto de la mano y la cuidada composición que está pensada por una visión múltiple (como la que se origina en las procesiones) están ya en la misma frontera del mundo barroco.

 

FOTOGALERÍA ENLAZADA DE JUAN DE JUNI

3 junio 2012

EL DULCE NOMBRE DE CASTILLO LASTRUCCI

Filed under: Imagineros, Sevilla — Etiquetas: , , — vicentecamarasa @ 8:11

Cada vez me gusta más, cada vez por causas distintas.

La Virgen del Dulce Nombre es uno de los trabajos más exquisitos de Castillo Lastrucci (1924), de la que se dice que fue retallada tras su primera salida procesional.

Su tez morena, la dulzura (con carácter) de su rostro, le línea de sus labios o el brillo de sus ojos son magníficos, y realmente cada vez me recuerdan más a la Esperanza de Triana.

Me gusta también su palio y manto de Ojeda.

Pero sobre todo me gusta verla en la calle los Martes Santos (aunque los dos últimos no ha habido suerte).

La suelo acompañar a su vuelta para ver con qué gracia y exquisitez se mueve su palio, el mejor de Sevilla hasta que llegue la Madrugá de las Esperanzas. Miradlo aquí

3 junio 2011

SEVILLA 2011. MÁS PARAGUAS QUE PALIOS

Sexta edición de nuestra crónica no tan seria de la Semana Santa (2011)

Sevilla, Domingo de Ramos, 17. de Abril 2011,  10 de la mañana
Cayetana, una chica de 18 años, llegó ayer desde Cádiz para celebrar con nosotros toda la Semana Santa de Sevilla. Ahora nuestra joven visitante  interrumpe algo irritada su lectura del Diario de Sevilla y queda mirándonos como si buscara alguna ayuda.

„El Atlántico nos manda un tiempo apocalíptico“, comenta en una resignada profecía, mostrándonos la página de los pronósticos del tiempo en el Diario, antes de seguir comiendo sin ganas su Torrija.

No seas tan pesimista“ – intenta tranquilizarla Angélica, la dueña de la casa – „¡mira qué día más radiante!“ Para apoyar su intento de propagar optimismo, descorro las cortinas para que el sol de la manãna entre en el salón. „Bueno, hoy sí“, responde Cayetana, pero vuelve a insistir en las predicciones meteorológicas del Diario de Sevilla: „¡pero a partir de la tarde de mañana parece ponerse muy mal y para Jueves y la Madrugá anuncian un riesgo de lluvia de 100% !“ La verdad es que ya conocíamos los pronósticos, pero de momento preferimos reprimir la amenaza terrible de una Semana Santa que se podría quedar sin Madrugá. Angélica nos anima gritando: „Vamos, vamos a arreglarnos con nuestros modelitos de Domingo de Ramos…“ (Cuando salimos a las 11.30, falta ella, que todavía está meditando qué ponerse. Dice que nos encontraremos más tarde en la Plaza Cristo de Burgos.)

Nuestro grupo de „místicos semanasanteros“ consiste de mis amigos Carmen y su marido Manolo, Teresa y Regina, Angélica (a la que no le gusta mucho la Semana Santa, por ello se va el miercoles a Portugal) – todos de Sevilla; la jovencita Cayetana de Cádiz, dos peregrinos de Madrid (Manuel y Cristina) y de mí (todos los nombres cambiados por la redacción).

Como en cada año, Carmen y Manolo nos han invitado para almorzar y celebrar juntos el comienzo de la Semana Santa. Esta vez, el almuerzo no tendrá lugar en su piso, sino en el Patio de Palacio de Pumarejo. Pero la comida deliciosa como siempre: puchero de bacalao con garbanzos, bacalao con tomate o espinacas, empanadas, ensaladas de todos los tipos y sobre todo las famosas torrijas de Manolo que por sí solas ya valen un viaje al Pumarejo.

Rodeados del esplendor ya algo desmoronado del Palacio de Pumarejo (principios del Siglo XVIII) que ha visto días mejores, aunque quizás no más alegres, parece que todos disfrutemos aún más de un placer tan efímero como la degustación de manjares exquisitos. Menos exquisita nos parece la dejadez vergonzosa del Ayuntamiento  de Sevilla con respecto a este Palacio emblemático y a la Iglesia de Santa Catalina: dos edificios – uno profano, otro sacro – de gran importancia, por lo visto abandonados a la ruina. ¿Los dejan caer para construir luego allí otro no sé qué de pesadilla arquitectónica?

De repente, las trompetas que anuncian la procesión de la Cofradía de La Hiniesta interrumpen nuestra discusión. Normalmente sería magnífico ver esa procesión desde un balcón del palacio, pero Manolo advierte que por el peligro de derrumbamiento han decidido mantener cerrados todos los balcones del Palacio de Pumarejo. Así que decidimos dejarnos llevar por unas escaleras labirínticas y oscuras hasta llegar a la azotea del palacio. Es una sorpresa lo grande que es el palacio, casi una manzana entera y con muchos patios escondidos. Lentamente, por momentos irritados por la luz deslumbrante del sol, avanzamos hasta la cornisa de la azotea y tardamos algo en descubrir allá abajo los capirotes azules de los Nazarenos de La Hiniesta.

Pero la vista no es tan buena como esperábamos y tampoco nos atrevemos a asomarnos más debido al estado delicado del edificio. Así que bajamos a la plaza, y después de ver el Cristo con la bella Magdalena, nos adentramos en la Calle Relator, porque Teresa ha llegado a saber que desde el balcón de la Casa N° 54 cantará el famoso Saetero El Sacri a la Virgen de la Hiniesta.

Y mientras que arriba canta El Sacri – como siempre magnífico, muy emocionante y gesticulando apasionadamente – abajo podemos observar acciones más profanas, pero urgentes. El Aguador está repartiendo agua a los sedientos Costaleros cuyos brazos y pies se asoman por debajo del Paso – y la calleja se convierte en una pequeña „pasarela para mostrar sus Sneakers“, como comenta Carmen.

Regina expresa su sospecha de que no sea agua normal y corriente que reparten a los Costaleros, sino una nueva especie de „Red Bull“ de color clarito, quizás sabor limón o pomelo.

Parece que tenga razón, porque después de beber, los Costaleros levantan el Palio de su Virgen con tal ímpetu y fuerza, que bailan las bambalinas y tiembla la corona. „Sí, ésta ha sido una levantá Red-Bull“, opina Manuel con sonrisa irónica.

Antes de la puesta del sol Angélica nos lleva de nuevo a una azotea estratégica a donde nos invitaron amigos suyos. Iluminados por la luz dorada del sol poniente los vecinos e invitados  miran desde una perspectiva muy privilegiada hacia abajo a la Calle Conde de Torrejón, donde la bella procesión de La Amargura está avanzando con gran disciplina.

Todos estamos fascinados, y cada uno se fija en otro detalle: Manuel dice que la composición dramática de aquella escena de Cristo ante Herodes en el Paso se aprecia mejor desde arriba, Cristina admira la disciplina y estética de la doble fila interminable de Nazarenos blancos, Regina y Teresa se dedican a observar al público y descubrir modas desadecuadas, Angélica, otra vez comiendo torrija, está mirando muy contenta la puesta del sol que ilumina con sus últimos rayos el Paso dorado del Cristo de La Amargura, y Cayetana se ha enamorado por primera vez  durante esta Semana Santa (¡ya era tiempo!) de un acólito con cara de ángel moreno que lleva uno de los ciriales y mira con aire melancólico al cielo (ella dice que está mirando a ella, claro).

Como preferimos ver el segundo Paso, el Palio de la Virgen de la Amargura, lo más cerca posible abajo en la calle, vamos corriendo por las escaleras para salir. Sin embargo, llegando al portal nos encontramos ante una verja cerrada. Normalmente hay un abrepuertas automático al lado del portal, fébrilmente empezamos a buscarlo, mientras que la Virgen ya está a punto de llegar acompañada por una marcha. No encontramos ningún abrepuertas. Cada mes más impaciente, no sabemos qué hacer y Angélica, quizás la única que sepa cómo abrir esa verja está cuatro plantas más arriba. ¡Ya es tarde! La Amargura se encuentra allí y nosotros aquí en nuestra cárcel de lujo estamos demasiado lejos para poder verla bien.

Empezamos a subir la verja para tener una perspectiva mejor. En este momento se abre la verja, Angélica ha encontrado el mágico abrepuertas. Pero ya han levantado la Amargura y sólo podemos seguirla. Bueno, para el año que viene ya sabemos donde abrir la verja.

Por la Calle Amor de Dios nos dejamos llevar por la muchedumbre que sigue detrás el Palio de la Amargura. Como cada Domingo de Ramos, es nuestro deseo de llegar por la Amargura a El Amor (¡y no al revés!). Esta vez hay un lugar muy concreto donde queremos ver la Cofradía El Amor: en la Calle Javier Lasso de la Vega en frente de la casa N° 7, donde El Sacri cantará de nuevo a las 21.30 – según el programa de sus saetas que Teresa lleva consigo. Cuando el Cristo crucificado del Amor está pasando, escuchamos el primer ¡Ay! de una  Saeta como lo esperábamos, pero la voz no es la de un hombre. Regina señala con del dedo al balcón y pregunta susurrando: „¿Qué pasa, ahora El Sacri se ha convertido en una mujer o qué?“ De hecho allí en el balcón canta una joven mujer (no canta mal, pero no llega a la intensidad del maestro), posiblemente El Sacri le ha cedido este balcón a ella a causa de otros compromisos.

Después de ver otra vez La Hiniesta en la Plaza de San Marcos con la luna llena y la „Giralda chica“ al fondo, perseguimos La Estrella, la procesión más larga del día cuya cruz de guía ya se encuentra de nuevo al otro lado del río. Hacia la 1 de la noche la alcanzamos en el Puente de Triana. Aunque hay menos gentío que el año pasado, muchos se abren paso sin respeto ni miramientos, casi empujando incluso a los Nazarenos. Un cochecito con un bebé durmiente pasa brutalmente por encima de mis zapatos, por supuesto sin pedir disculpas. Bueno, concedidas sean por amor a la Virgen de la Estrella y el deseo ardiente de volver a verla una última vez antes de que se encierre por un año en su capilla.

Lunes Santo, 18. Abril 2011
Empezamos el día donde terminábamos ayer: en el Puente de Triana. Sobre las 5 de la tarde esperamos aquí la Cofradía San Gonzalo. Queríamos ver esa cofradía tan popular donde en el año 2009, al lado de la Capilla de la Estrella, pero allí ya dos horas antes se apiñaba un gentío que pronto iba a ser una bulla de verdad, así que nos abandonó el ánimo y nos retiramos al puente. Sólo Cayetana quería meterse en medio, pero yo le explicaba a la chiquilla que ya somos algo mayores para tanto movimiento y empujones y que no sería bueno empezar el día con tanto estrés. Pero el espectacular Cristo de San Gonzalo se hace esperar tanto que perdemos la paciencia y vamos a tomar café en una terraza de la Calle Betis cerca del puente. Un poquito decadente, la verdad, debido a la comodidad de esperar el Paso allí sentados y luego tomar un par de fotos sin apenas subir la escalera.

Al atardecer nos encontramos en la Calle Dos de Mayo para ver la Salida de Las Aguas. Puntualmente a las 19 horas canta El Sacri (ahora sí el mismo) para el „Cristo de las Aguas“. Cristina llega a susurrar „Que no cante demasiado al Cristo de las Aguas ¡que no vaya a llover!“ Bastante nublado ya está el cielo y Cayetana mantiene que hayan caido cuatro gotas.

Una hora más tarde nos sentimos muy felices en un balcón en frente del portal de la Iglesia de San Vicente – el mejor sitio para ver la Salida de la Cofradía de Las Penas. Especialmente Manuel está muy ilusionado, ya que el Cristo de esa Cofradía, obra magistral del gran Pedro Roldán, es una de sus esculturas favoritas de toda la Semana Santa. Qué contraste: mientras que abajo ya están saliendo Nazarenos y Penitentes de negro riguroso desde el interior del templo, en el balcón y el salón están jugando niños, aunque ahora se detienen para mirar la Salida del Paso. Cuando aparece el Paso dorado del Cristo de Las Penas, acompañado por los sonidos majestuosos de la marcha que lleva su nombre, Cristina me toca ligeramente con la punta del dedo: „Mira – Manuel está llorando.“

Como su marido por tanta emoción apenas puede seguir tomando fotos, ella le quita tiernamente la cámara para dedicarse a eternizar como el Paso va por la muchedumbre como una barca dorada. Cuando el Palio de la Virgen de los Dolores sale, nos despedimos y bajamos para luego perdernos en la Calle San Vicente, metidos en el alud de gente que sigue detrás el manto de la Virgen. Las corrientes de la bulla nos separan, Manuel y Cristina desaparecen.

A las 10 y media de la noche nos reencontramos todos en la Plaza de San Andrés, cuando el bellísimo grupo escultórico de Santa Marta sube por Daoiz para entrar en su templo. Demasiado rápido como siempre. Carmen pronuncia lo que pensamos todos: „Esa Cofradía es conocida para ser de las más rápidas, pero sería más bonita parar ese Paso magnífico cada 3 metros para que la gente pueda verla bien.“

A la una y media de la noche estamos de nuevo delante de la Iglesia de San Vicente para ver como siempre la Entrada de Las Penas. Impresionante la sombra inmensa del Palio de la Virgen en las fachadas. En vano buscamos la luna llena, se esconde detrás de nubes cada vez más abundantes y oscuras.

Martes Santo, 19. Abril 2011
Nos encontramos en frente del portal del templo mudéjar de Omnium Sanctorum para ver la Salida de Los Javieres. Ha empezado a llover. En el interior del templo están tomando una decisión si la Cofradía asume el riesgo de salir o no. Durante un par de minutos deja de llover y hay esperanza, el portal se abre. El público aplaude, pensando que la procesión iba a salir, pero en el próximo momento todos los paraguas se abren de nuevo, mientras que las puertas de la iglesia se cierran, porque de repente un aguacero caprichoso acaba con todas las esperanzas. Todavía nos negamos de dar por perdido el día. Después de tomar café decidimos a visitar el nuevo Museo del Convento Santa Clara – ¡cerrado! Seguimos nuestro paseo por lluvia y charcos y aunque siempre me había negado a comprar un paraguas en Andalucía, al final llego a comprar uno a 3 Euritos en una tienda de los chinos. Cuando llegamos a la Basílica de la Macarena – ¡también cerrada! Ahora yo como pobre macareno alemán tengo que aguantar las burlas de los trianeros madrileños: „Ah, es que la gran Señora aristocrática, ya no recibe visita por la tarde…“  y semejantes lindezas, hasta que incluso me llegaron a decir que en el fondo de mi alma, sería yo también de la Esperanza de Triana, sólo que todavía no lo sabía. ¡Y eso se atrevían a decirme debajo del Arco de la Macarena! El día estropeado por completo y en el camino a casa todos debíamos aguantar la lluvia.

Miercoles Santo, 20. Abril 2011

El mismo escenario como ayer, delante de Omnium Sanctorum, aunque una hora más temprana – ¡y con sol! Aquí esperamos la Salida del Carmen Doloroso con un Paso que con más de 6 metros de largo es de los mayores de Sevilla.

Los Costaleros tienen que sacar ambos Pasos de rodillas, la salida, sobre todo la del Palio, resulta complicada y es cuestión de centímetros. En ambos lados del Palio, costaleros adicionales tienen que ayudar a sacarlo, muchos de ellos se han subido las perneras del pantalón, así que enseñan  sus pantorrillas.

Desde luego, Cayetana saca más fotografías de los músculos peroneos de los Costaleros que de la cara de la Virgen del Carmen. Después del Carmen Doloroso vamos a ver ahora otra Salida y nos colocamos a las 5 de la tarde en la bella Plaza de San Martín, a la izquierda al lado opuesto del portal de la iglesia.

Todavía tenemos que recuperarnos del choque que nos llevamos hace un par de minutos al ver una estampa inédita: ¡La Sed debajo de las setas! Era la primera vez que vimos un Palio junto a las setas venenosas en la plaza que el pueblo ya empieza a llamar la Plaza Mayor.

Poco antes de las 6 los primeros Nazarenos de La Lanzada con sus llamativos capirotes color rojo escarlata empiezan a salir del templo. Alrededor de la plaza, todos los balcones podrían colgar carteles de lleno absoluto. En el palacio detrás escuchamos de repente una voz feminina bastante enérgica que da órdenes: que reparten más jamón Ibérico, que saquen el paté de pato, que abran el coñac (el mejorcito). Intercambiamos unas miradas burlonas.

Ahora la Dueña aparece arriba en el balcón – una típica aristócrata sevillana, tendrá unos 60 y el pelo teñido de rubio, elegante y vestida de negro. Se parece un poco a la Duquesa de Alba hace tres décadas. Todo el club del balcón se presenta llevando vestidos de fiesta, pero a la vez algo aburrido. Un matrimonio abandona ya el balcón, aunque en un par de minutos debe salir el Cristo, como subraya la Doña. „Es que lo tenemos muy visto ya“, responde una voz indiferente desde el interior del palacio.

Preferimos concentrarnos en el Paso suntuoso, está saliendo muy despacio y cabe muy justo, dos bravos ángeles se asoman, luego el romano a caballo, una obra magnífica de gran dinamismo de Navarro Arteaga, y al final el Crucificado. La Lanzada comienza su marcha triunfal por Sevilla. Cuando el Paso y la banda ya están lejos y vuelve el silencio, se escucha de nuevo la voz de la Dueña : „¡Ahora, entre el Cristo y la Virgen, tomamos el Champán!“ Regina se ríe para dentro y pregunta: „¿Esto que es – acaso la Nochevieja?“ Teresa, ya riendo de verdad: „¡Lo único que falta es que ahora empiecen con los fuegos artificiales!“ De esa manera, tenemos que despedir la Virgen del Buen Fin con la risa reprimida, mientras que arriba hacen saltar el corcho del champán.

En la hora azul del crepúsculo llegamos a las murallas del Alcázar para ver San Bernardo. Cuando se para el Palio de la Virgen del Refugio, hay relevo de Costaleros. El último que sale es un auténtico Hércules muy bronceado y muy musculoso, con el torso cubierto de tatuajes abundantes. Cayetana, como electrizada, toma su cámara y empieza a sacarle un montón de fotos, luego queda mirándolo como hipnotizada. Regina comenta con una sonrisa irónica: „Bueno, mi alma, no estoy segura que con ése tendrías tú éxito, me parece a mí que a ése le gustara más dándole un abrazo a tu hermanito el surfista.“ Manuel, abrazando a la pobre chiquilla, se limita a recomendar: „Cayetana, ya es tiempo que vayas a encontrar un novio de verdad.“

Después de unas raciones generosas y deliciosas (carrillada, pez de espada) en el Bar El Patanchón en la Calle Mateos Gago vamos a lo que suele ser el broche de oro del Miercoles Santo (y – aunque todavía no lo sabíamos, de toda esta semana): – la Entrada del Cristo de Burgos. Nos adentramos en la plaza que está a oscuras con las farolas apagadas y con una muchedumbre esperando el Cristo. Cuando entra al lado sur de la plaza, se levanta una voz de llanto que domina la plaza nocturna. Una Saeta. No. Cuando sigue, queda cada vez más claro que ésta no es una Saeta cualquiera, sino es LA Saeta, la más perfecta, la mejor y la más emocionante que jamás hemos escuchado en Sevilla. Una Saeta que canta luces contra las tinieblas. Cuando termina, un silencio tenso reina en la plaza, ningún aplauso, pero por doquier lágrimas y sollozos, Cristina y yo nos abrazamos llorando, incluso Cayetana toma su pañuelo, toda la plaza lleno de lágrimas – el mayor aplauso posible para un Saetero. Como luego llegamos a saber, su nombre es Manuel Cuevas. Su estrella ha subido en esta noche.

Jueves Santo, 21. Abril 2011
Llovió 3 años, 3 días y 48 horas. Paraguas en vez de Palios. Sin saber qué hacer, nos hartamos de comer.

La Madrugá, 22. Abril 2011
Entre la medianoche y las 2 de la noche estamos viendo la tele, en vivo y directo transmiten las decisiones de las Juntas de Gobierno de las Hermandades si van a salir o no, mientras fuera está lloviendo aún con más intensidad que por la tarde. Pocas esperanzas quedan ya, las velas a San Judas Tadeo en vano. En un templo después del otro anuncian la decisión de no salir a la Catedral este año. Por primera vez desde casi un siglo y medio ninguna de las grandes cofradías de la famosa Madrugá sevillana iba a salir. Nos quedamos sin La Macarena, sin El Silencio, sin el Gran Poder, sin la Esperanza de Triana, sin Los Gitanos y sin el Calvario. Cuando anuncian el „No vamos a salir“ en la Calle Pureza, como subrayando la decisión un tremendo trueno suena y empieza una lluvia torrencial que inunda la calle y en segundos los uniformes blancos de la banda se convierten en grises. Los madrileños me llaman y llamándonos por teléfono todos tenemos que llorar.

Viernes Santo, 22. Abril 2011
Sigue lloviendo y echo de menos el Paso de La Mortaja por Doña María Coronel.

Sábado Santo, 23. Abril 2011

Hoy, como desafiando a tanta lluvia y nubarrones, la única Cofradía que ha salido después de 3 días de diluvio ha sido El Sol. Casi toda la ciudad la asediaba con euforia y acompañaba al Cristo que bravamente procesionaba bajo nubarrones tenebrosas.

A pesar de la tristeza de esta Semana Santa nos reunimos después para celebrar nuestra tradicional Cena de la Noche de Pascua, esta vez en „Bacalao“.

Después de una cena abundante, cuando estamos eligiendo los postres, uno más barroco que el otro, se le escapa a Cayetana la condena: „La verdad es que hemos comido muchísimo durante toda esa semana.“  Sonriendo, inclinamos la cabeza, pero Regina nos disculpa a todos: „Es normal, como no había nada que hacer…“

Domingo de Pascua, 24. Abril 2011
Alborada. Después de una Semana Santa tan desastrosa de diluvio, algunos de nuestro grupo ya se dedican de nuevo a placeres profanos y en la Noche de Pascua – han visitado primero muchos templos y luego – una discoteca.

Cuando ya sobre las 7 de la mañana queda algo vacía la pista de baile, de repente se escucha la voz del pinchadiscos por los altavoces: „¡Bueno chicos, aquí ya vamos a cerrar pronto, por eso propongo que ahora vamos a ver el Resucitado!“

Así lo hacemos. En la Campana un gentío como nunca está esperando la procesión de La Resurrección. Los primeros rayos del Sol y sonidos de trompetas acompañan al Cristo Resuscitado cuando entra con gesto triunfante en la Plaza del Ayuntamiento. Como si no sólo hubiera vencido a la muerte, sino también al diluvio: vemos los primeros rayos de sol desde el mediodía del miercoles.

Cuando los costaleros paran la Virgen de la Aurora delante de nosotros, Cayetana llega a murmurar: „Nunca antes me he fijado qué guapa es esta Virgen…“  Parece que sólo cuando se suspenda media Semana Santa, algunos lleguen a valorar las bellezas menos conocidas de Sevilla…

Texto: Berthold Volberg
Fotos: Berthold Volberg + Vicente Camarasa


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12 mayo 2010

Sevilla 2010: Segunda crónica de una Semana Santa alternativa. Martes 30 de marzo de 2010

Filed under: Martes Santo, Sevilla — Etiquetas: , — vicentecamarasa @ 20:06

Las previsiones metereológicas son buenas para el día y mejoran mucho para el resto de la semana así que nos disponemos a salir para disfrutar del solecito. Como señores, es decir en taxi, nos acercamos a la Capilla de la Universidad para ver el paso del Cristo de Juan de Mesa. Os pongo alguna imagen ya que son suficientemente explicitas de la belleza de este Crucificado y no hace falta decir mucho más.

Y ahora unos detalles del palio y el manto de la Virgen, que son realmente preciosos “muy magníficos” que diría el Jefe.

Palio de la Virgen de los Estudiantes

Detalle del manto

Detalle del Palio

: Detalle del faldón del Paso.

Bueno, hay que ir regresando y lo hacemos paseando tranquilamente por el barrio de Santa Cruz para terminar en el Romerito satisfaciendo las necesidades humanas con una pringá.

Nos llama el Jefe que quedamos para ver Santa Cruz en la plaza del Triunfo, así que consultando el reloj, nos da tiempo a echarnos la siesta así el Jefe no nos llevará ventaja ya que “él por las mañanas no sale: tiene que descansar”…

Llegamos con tiempo a la plaza donde ya estaban Teresa, Regina y Triana esperando, así que nos dio tiempo a ver el Cerro (una nueva alternativa). Me gustó mucho pues no la había visto nunca y además fue especialmente emocionante porque en la revirá de la plaza le tocaron Caridad del Guadalquivir que es mi marcha favorita.

Por cierto chicas, ¿sabéis cuál es el color tiniebla? Es que he oído en la radio que un paso llevaba cirios de color tiniebla y no sé como son… Tras un conclave se decide que es un cirio de color parecido a la mostaza… Creemos que este:

Por fin llegan Cayetana y el Jefe con la pretensión de que nos metamos en un rinconcillo a ver Santa Cruz. Teresa se niega porque la última vez que se metieron ahí estuvo todo el rato sin tocar el suelo. Apoyamos a Teresa y Manuel le propone que se vayan ellos dos que para dos es más fácil encontrar sitio que para seis. El Jefe acepta pero con reticencias ya que el pueblo esta revelándose mucho. Mientras están discutiendo, Cayetana me pide que pose para una foto. Pero niña mira que eres pesada con las fotos… Me utilizas vilmente para hacerle fotos a los costaleros, acólitos… ¡En fin! Posaremos nadie se sustrae a su carita de buena…

En estas estábamos cuando Teresa saca un taper del bolso que estaba lleno de riquísimos pestiños hechos por ella…

El Jefe le propone matrimonio pero ella no acepta ya que Regina ha traído torrijas y el Jefe ya no sabe a quién elegir…

Cuando pasa la Vera Cruz y regresan Manuel y el Jefe que está absolutamente fascinado porque acaba de vivir uno de esos momentos excelsos que él dice con el paso de Cristo, nos encaminamos a ver la recogida de los Estudiantes donde hemos quedado con el Marroquí. Esta alternativa la ha aceptado el Jefe ante nuestra insistencia y creo que no quedó nada defraudado porque realmente fue magnifica primero por todo el ambiente tan barroco que se crea con las luces apagadas, el olor a azahar de los naranjos, el sitio… y luego porque si el Cristo es espléndido, la entrada de la Virgen fue increíble: hizo todo el recorrido desde la verja hasta dentro de la Capilla de una sola chicotá al son de la marcha de la Virgen de los Estudiantes o sea el Gaudeamus con ritmo de Semana Santa. Para mí, la foto del día.

Esta claro que el pueblo también tiene buenas ideas… pero el Jefe no lo admite: propone darnos una “Constitución otorgada” donde aparezcan algunos pequeñitos derechos. Por supuesto no aceptamos: seremos pueblo soberano y esto será una democracia. ¡Nos queda pelea!

Amparo nos esperaba en la puerta de la Universidad y nos cuenta sus agobios para llegar ya que ella ha estado en el cine (ya sabéis que no le gusta la Semana Santa) y para consolarla nos vamos a tomar algo con ella. Teresa propone una tortilla de patatas en un bar cercano. Craso error: Cayetana se nos enamora del camarero y no hay quien la saque de allí. Niña que queremos ver la Bofetá…

Conseguimos llegar para ver la Virgen del Dulce Nombre que hace honor a su nombre y tiene uno de los rostros más bonitos y dulces de las Vírgenes de Sevilla. Por supuesto está muy arriba en el ranking. La seguimos hasta la plaza del Duque y hay nos retiramos con las emociones girando en la barriguilla.

Amparo Gómez-Rey

Fotos: Vicente Camarasa

2 mayo 2010

Una lluvia de pétalos de rosas desde un Cielo azul Quinta edición de nuestra crónica (no tan seria) de la Semana Santa (2010)

Epílogo:

Aparte de docenas de estampitas quería llevarme – como siempre – un dulce recuerdo de esta Semana Santa: 4 vasos de mermelada de las monjitas de Santa Paula (de limón y naranja, gelatina de azahar y crema de castaña). Aunque la tonta del Check-in de la Madre Iberia había dicho lo controrio, tenía que sacrificar esas delicias en el altar de la seguridad – fueron confiscadas durante el control de seguridad. ¡Como sí las mermeladas de Santa Paula pudieran contener dinamita! Habrá que contársela a la Madre Priora…

Muy enojado le dijo al guardia: „¡Qué aproveche! !Ya tiene un postre magnífico!“ Pero ahora, prefiero acordarme de momentos más agradables…

Sevilla, Domingo de Ramos, 28 de marzo 2010

„¡Qué exagerado!“ dice la Carmencita al darles la bienvenida a los madrileños en su casa en la Plaza de Pumarejo – y no se refiere a los trajes de Domingo de Ramos de sus visitantes (impecables y radiantes), sino a la cantitad escandalosa de lazitos de las hermandades coleccionados durante las visitas a sus templos que exhiben en los cuellos de sus trajes.

Son como 20 y los iniciados que conocen los templos de esas cofradías pueden leerlos como un mapa de Sevilla, llegando a la conclusión que para lograr un recorrido así  se debían haber levantados a las 6 de la mañana. Como siempre hay un potaje riquísimo de bacalao con garbanzos antes de que llegue el Cristo de la Hiniesta a la plaza, y después de la Virgen habrá torrijas deliciosas que por cierto son hechas por Manolo y no por la Carmencita, dicho sea una vez para que no me lleguen de nuevo quejas por derechos de autor.

Y como siempre, para ver las procesiones, nos reunimos con nuestra „peña de incondicionales“. Nuestro grupo de místicos semanasanteros consiste desde hace años de mi amiga sevillana Carmencita y su marido Manolo, Teresa y Regina, también de Sevilla, mi amiga Angélica (a la que no le gusta mucho la Semana Santa, por ello ya el miercoles se va a Guadix), la joven gaditana Cayetana (¡ya ha cumplido 18 años!), dos peregrinos de Madrid (Manuel y Cristina) y de mi persona (esta vez la redacción se ha negado a cambiar los nombres…) Ah! A partir del Jueves habrá una nueva visitante: Luna, viniendo de Alcalá la Real, la ciudad del gran Martínez Montanés.

Un público variopinto ha llenado la Plaza de Pumarejo cuando ya pasa el Cristo de Castillo Lastrucci con la bellísima Magdalena arrodillada en un monte de claveles rojos. En el palacio del Siglo XVIII, han fijado una pancarta: „Alcalde no tiene palabra“, refiriéndose a la mala costumbre de la administración municipal de frenar la restauración de un monumento histórica hasta que se caiga por sí solo, para luego construir unos bloques de desestilo que incluso asustarían en un suburbio y mucho más en pleno casco antiguo. Pero olvidemos lo cotidiano en Semana Santa. La luz de la tarde inunda el escenario y un rayo mágico de sol ilumina el rostro de la Virgen bajo su palio azul. „Este año parece que nos salvemos de la lluvia, sólo para mañana han anunciado entre 60 y 70% de probabilidad…“, comenta Manolo a mi lado.

Volviendo a casa a probar sus torrijas, de repente se acerca un todoterreno por la calleja Torreblanca y naturalmente no puede pasar, ya que la procesión avanza muy lentamente y hay medio millón de gente en la plaza. Una situación para avanzar 10 metros en media hora. ¿Y qué hace la tonta conductora? Allí se queda durante media hora sin apagar el motor. ¿Hay que tener conciencia ecológica alemana o bastaría un mínimo de sentido común para apagar el motor en tal situación? Mirándola, me llevo un dedo a la sien y como reacción, ella grita algo como „¡Es el problema de vivir en el centro…!“ Lleno de ira santa llego a responder: „¡Pues viviendo en el centro de Sevilla se sabe el horario de las cofradías: o sales antes de la procesión o bastante después en vez de aplastar a la Banda del Carmen con el todoterreno de tu papi!“ La pija sigue sin apagar el motor y sigue avanzando centímetros – este comportamiento es una invasión de espacio público mucho más brutal que  colocar una pacífica silla plegable en alguna calleja. Cayetana, enfurecida, dice que „esa prepotente sólo quiere enseñar su cochecito al mundo“ y propone bajar una silla plegable para golpear su coche „ pa que aprenda esa loca…“ Conseguimos frenarla y subimos todos para tranquilizarnos con torrijas y moscatel marca „Lágrimas de la Purísima“.

Al atardecer Angélica nos lleva a la casa de unos amigos suyos: tenemos el lujo de estar invitados a una azotea en la Calle Conde de Torrejón, disfrutando de las vistas  y esperando la procesión de La Amargura. La verdad es que la doble fila interminable de los blancos nazarenos y el Misterio de la Amargura se ve magníficamente desde esa perspectiva, aunque Cristina comenta que „le falta un poquito la emoción tangible, la opción de tocar el paso“. Bueno, no todo es posible a la vez. Además, para ver la Virgen ya preferimos bajar para tocar los varales del Palio. Es tarde ya, no lo logramos, pero al menos podemos ver la Virgen majestuosa de cara a cara, lo que importa.

Ya ha caído la noche y colocamos nuestras sillas plegables en la Calle Orfila. Están pasando los nazarenos vestidos de negro de la Hermandad del Amor. Teresa y Regina se dirigen al grupo diciendo: „¿Sabeis que estáis haciendo algo ilegal? Lo de las sillas plegables es ocupación de espacio público, lo dicen en el Diario de Sevilla…“ Angélica, con una sonrisa burlona, dirige su mirada hacia la esquina donde hay un „aparcamiento transitorio“ y dice: „Y esa muralla de carritos – parece una invasión de los Kiko…“  Debemos contener la risa, porque ya se acerca el Cristo del Amor en silencio solemne.

Como cada año queremos cambiar un poquito los escenarios para ver una cofradía en un sitio especial donde nunca la hemos visto antes, había propuesto ver la Hiniesta una segunda vez, casi a la medianoche, en la Plaza de San Marcos. Y luego todos estábamos de acuerdo de que fue el momento más bello del día: primero el fondo casi insuperable de la torre iluminada de San Marcos con luna llena al lado (sólo con la Giralda podría ser mejor), luego el Paso del Cristo tan bien llevado y hubo un momento breve e increíble cuando pudimos ver por la aureola de la Magdalena la cara del Cristo delante de la torre dorada – tomada por una cámara super zoom sería la foto del año, y al final, ya por Bustos Tavera mecían la Virgen de la Hiniesta muy suavemente al son de la marcha „Pa ti, Manué“. La noche se despidió con un arrobamiento místico.

Lunes Santo, 29 de marzo

Y despertamos. Empieza a llover. Llueve. Cesa de llover. Y otro chubasco brutal. Maldita lluvia. Los grandes ausentes: San Gonzalo y Santa Marta – nos duele mucho que no salgan los Pasos dominados por las creaciones geniales de Ortega Bru. Salimos muy tarde, ya casi a la medianoche, para ver las entradas de la Vera Cruz y Las Penas. Impresionantes como siempre, pero la verdad es que para mí, el día ya estaba estropeado y ya no conseguí  llevar el barómetro de mi entusiasmo a grandes alturas y un soplo de viento muy frío me acompañaba en el camino a casa. Mañana el sol brillará…

Martes Santo, 30 de marzo

Me encuentro en la Calle Santiago esquina con Cardenal Cervantes al lado de una cuadrilla de costaleros de San Benito esperando el Paso del Misterio. Mientras que esperan, uno de los Costaleros ofrece una „lección relámpago“ de inglés a sus compañeros, empezando con „Follow Me“ (Sígueme) – ¿será otra muestra de la universalidad internacionalizada de la Semana Santa? No sabemos si algún día habrá un capataz que manda una cuadrilla internacional en inglés, pero nunca está mal estar preparado „pá tó“, así que nuestro bravo costalero profesor ya anuncia a sus colegas qué significaría „Al cielo con Ella“ en inglés. „Get her into heaven!“ (Olé – no, es que olé no se puede traducir a ninguna otra lengua del mundo mundial.)

Luego para ver El Cerro y Santa Cruz hemos quedado con Teresa y Regina en la estatua de la Inmaculada en la Plaza de Triunfo. Las dos son ángeles y las acompañantes perfectas para la Semana Santa. Después de que haya pasado la Virgen del Cerro, desapareciendo detrás de la muralla del Alcázar, Teresa nos ofrece unos pestiños deliciosos recién hechos y Regina va a competir con una bandeja de mini-torrijas igualmente buenísimas. „Sí, tenemos que casarnos“, le digo bromeando a Teresa. Ella, sonriendo contenta de que su creación nos guste tanto, responde solemnemente. „Al final, de todos los pecados capitales, la gula será el menos grave.“ Como era de esperar, Cayetana se opone en seguida, proponiendo que „quizás la lujuria sea aún menos grave con lo bonita que es“. – „Bueno, concluye Manuel añadiendo su juicio salomónico, „digamos que los tres pecados corporales (gula, lujuria, pereza) serán juzgados como menos graves que los cuatro cometidos por el espíritu (soberbia, ira, avaricia y codicia), ya que resultan más espontáneos y menos maliciosos.“  Añade su esposa Cristina: „De todas maneras hay que hacer más penitencia – vamos a arrodillarnos ante la imagen más sublime del día – el Cristo de la Buena Muerte.“

Nos adentramos en el recinto de la Universidad, recordando nuestros años de estudiantes que pasamos aquí en la antigua Tabacalera. Reina un silencio alucinante cuando se acerca a oscuras el Crucificado más magnífico de Juan de Mesa. Sólo la luna llena (y muchos flashes, eso sí) iluminan la sombra del Señor. El momento más sagrado del Martes Santo. Después de una meditación inmóvil, tenemos que calentarnos en un bar enfrente de la entrada principal. Tortilla y tinto para todos. Cayetana se ha fijado mucho en el mozo morenísimo de la barra, tanto que está dispuesta a pagarlo todo, sólo para poder comprobar la cuenta con él (y claro: tardando y charlando mucho). No sabemos nada del resultado, porque luego ella se despidió con una sonrisa calladita. Al despedirnos hubo una breve pelea teatral por la última mini-torrija – claro que al final era pa mí, es que hay cosas que no son para repartirlas…

Miércoles Santo, 31 de marzo

Estoy esperando entre las columnas de Hércules en la Alameda (otro espacio público destruído por un nuevo diseño ridículo). Empiezan a pasar los nazarenos de la joven Hermandad del Carmen Doloroso. Impresionante su inmenso Paso de Misterio parado entre las columnas, e igualmente impresiona el entusiasmo y fervor de esa joven cofradía, fundada hace 25 años. En 2007 pasó por primera vez por la Carrera Oficial y ya ha conquistado su sitio en la Semana Santa de Sevilla.

Mis compañeros todavía estaban almorzando y todos nos encontramos en la romántica Plaza de San Lorenzo, el sitio ideal para ver la cofradía franciscana El Buen Fin – Regina había propuesto ese escenario, hay que alabarla.

Avanzan rápidamente los nazarenos de túnicas marrones por la plaza inundada de luz y ya se acerca el Cristo. Cayetana se harta de tomar fotos, parece loca, y no está enfocando al Paso.

Después de que haya pasado la procesión, como vemos la Capilla del Gran Poder abierta, decidimos entrar para mirar al Señor de Sevilla. De repente vimos al lado del rostro venerable del Jesús del Gran Poder – ¡un globo de colores chillantes, mostrando una figura de dibujos animados! Quedamos tan estupefactos que olvidábamos tomar fotos de ese „encuentro“. Cristina pronuncia lo que pensamos (casi) todos: „¿Pero cómo pueden permitir que un niño entre en este templo con un globo como si fuera un circo?“

Ya después de salir, Cayetana opina que no lo ve tan mal, porque a Jesús le gusta que vengan los niños a visitarle, sea sin o con globos. Y acaba haciendo una propuesta insólita: „Sería bien si se fabricaran globos que muestren caras de Cristos y Vírgenes…y luego, cuando entren niños con globos en un templo, ya no molestarían tanto.“ Manuel, indignado por esa idea absurda, pregunta a la gaditana si de verdad se podría imaginar el rostro del Gran Poder en un globo, volando por el aire. „Bueno, ese no tanto, pero quizás el de la Borriquita“, contesta murmurando.

Se queda ensimismada en el camino hacia la catedral, quedándose algo atrás y mirando como hipnotizada a su cámara digital. Cruzando la Plaza del Museo, casi la atropella un coche, porque sigue mirando a una foto en su cámara. „¿Qué te pasa, Cayetana?“, pregunto preocupado, „ que casi te habrían matado – ¿qué estás mirando allí todo el tiempo?“ Nos acercamos para ver la foto que tanta atención merece: es un acólito del Buen Fin de labios sensuales y ojos grandes, casi negros. Cayetana se ruboriza un poquito y declara solemnemente: „Éste es más guapo que el Cristo de la Trianera y si lo digo yo ya quiere decir algo…“ (es verdad, siendo ella una de las admiradoras más entusiastas del Cristo de las Tres Caídas).

Entretanto, hemos llegado a Reyes Católicos y como ya está entrando la Cruz de Guía del Baratillo, hay un gentío espectacular y toda la calle parece un Rubicón insalvable. Yo no entiendo por qué la gente prefiere ver una procesión en una calle tan fea…Teresa va bravamente por delante, abriendo camino. Cruzamos por auténticas murallas de sillitas y carritos para finalmente llegar a la Catedral. En la Plaza del Triunfo queremos ver San Bernardo, aunque yo prefiero verlo en la calleja muy estrecha de la Alcazaba y Manuel se apunta también. „Allí podeis colocaros solitos“, dice Teresa – es que ella no es tan entusiasta de estar apretadita en un callejón. Así que las niñas se quedan con la Inmaculada en la Plaza. Manuel y yo estamos contentos con nuestra decisión. Siempre es un lujo ver una cofradía al lado de las murallas del Alcázar. Además es increíble lo que está tocando la Bande de Dos Hermanas al Cristo de San Bernardo – suena casi como Jazz improvisado, escandalosamente magnífico. Todavía impresionados por esa música, nos colocamos luego en primera fila en la Plaza del Triunfo para ver pasar la procesión del Baratillo con su bellísima Piedad. Después de eternizar la estampa de la Virgen de la Caridad con la Giralda al fondo (bueno, Manuel lo consigue, es que en cuanto a las fotos, él es el maestro, junto a Regina, aclamados sean), vamos a La Estrella para unas tapitas urgentes. Como no hay sitio, al final tenemos suerte en La Giganta. Hay que calentarse con un par de tintos antes de ver la entrada del Cristo de Burgos – atmósfera mística como siempre. Esta vez el Palio ha entrado bien.

Seguimos con la medalla milagrosa de la Virgen de Los Ángeles y otros Palios en la segunda parte de nuestra crónica…

Berthold Volberg (En este enlace puedes encontrar fotos y muchas semanana santas más)

8 julio 2009

ÚBEDA, CIUDAD DE SEMANA SANTA Martes Santo

Filed under: Úbeda, Semana Santa — Etiquetas: , — vicentecamarasa @ 6:09

Diez de la noche; las calles de la ciudad permanecen oscuras y el silencio se apodera de todos los congregados frente a la puerta del templo de San Juan Bautista. Tan solo, a lo lejos, una luz blanca y mortecina se abre paso entre los rostros consternados. Con paso lento, bajo una noche de oscuridad cerrada avanza a hombros de los cofrades el cuerpo sin vida de un Cristo lleno de llagas, de golpes y magulladuras; con el rostro caído por el peso de la muerte y el hombro descoyuntado por la brutalidad del brazo romano. Mientras, parecen llegar a nuestros oídos los versos de San Juan de la Cruz que dan nombre al paso:

 En una noche oscura,

 con ansias, en amores inflamada,

 ¡oh dichosa ventura!,

 salí sin ser notada

 estando ya mi casa sosegada

En ellos se advierte el consuelo que encuentra el alma después de la muerte

 

No hay sonido de cornetas, ni de voces, ni saetas; nada. El silencio habla por sí solo ante la imagen fruto de la injusticia humana; allí, muerto, pálido, pierde Cristo sus últimas gotas de sangre ante la mirada sobrecogida del espectador.

Este paso, obra de Francisco Palma Burgos, impresiona por su realismo y la violencia de las formas ya que capta el instante mismo de la muerte; los labios entreabiertos de Cristo parecen exhalar un último aliento, exhaustos tras los sufrimientos vividos. Se trata de un crucificado de tres clavos, de perfil dinámico, que pone de manifiesto la relajación del cuerpo tras la muerte; y el abandono, con la caída sobre el pecho y los brazos muy tensos colgados del travesaño. Parece haber en el escultor un interés por destacar las heridas del cuerpo de Cristo que actúan como testigos de su martirio.

La cofradía penitencial del Cristo de la Noche Oscura se fundó en 1966, momento en el que se llevó a cabo la talla y desde entonces recorre las calles de Úbeda bajo un manto de luto que cubre la ciudad cada martes santo.

El paso es llevado a hombros por todos los cofrades que salen esa noche, haciendo los pertinentes cambios de costaleros a los largo del recorrido. El itinerario y la iglesia para iniciar el vía crucis varía todos los años, aunque siempre termina el recorrido en su sede: el santuario de María Auxiliadora.

Fotos tomadas de www.cruzdeguia.org

Rocío Romero

29 junio 2009

Martes Santo, 7 de abril de 2009

Filed under: Martes Santo, Semana Santa, Sevilla — Etiquetas: , — vicentecamarasa @ 15:14

Hoy ha habido ¡siesta! Pero hay que ponerse en marcha. Hemos quedado con Teresa y Regina para ver los Estudiantes. Algunas veces se olvidan de que somos de Madrid (lo cual constituye todo un piropo) y nos ponen difícil la quedada. Para llegar al punto de encuentro tenemos que atravesar toda Sevilla con cuatro cofradías en la calle. ¿Tú crees que vamos bien?, pregunta Vicente. Yo creo que sí –respondo con toda calma- porque toda la gente va para allá. (no comento la mirada que me echó); Diez minutos después y tras varios giros que hacen que no tenga ni remota idea de donde estamos, le informó: Ahora, puede que vayamos mal porque todo el mundo va al revés. Tras hora y media, conseguimos llegar y a tiempo para ver los Estudiantes en la Plaza de la Contratación. ¡Bravo! (el Maestro estaría orgulloso de nosotros)

Conversación escuchada en la espera: “¿Dónde estas?…. Yo, en el naranjo segundo…. Sí, mejor vente pá cá que ahí sólo le ves el culo”. Teresa, Vicente y yo nos miramos y no podemos reprimir la carcajada. A partir de ahora, quedaremos siempre en el naranjo segundo.

Seguimos al impresionante Crucificado de Juan de Mesa (para mí el mejor) hasta la capilla de la Universidad donde nos espera nuestro amigo el Marroquí y aquí se produce la imagen del día. Sólo la luz de las velas de los nazarenos iluminan el recorrido hasta la capilla, olores del jardín, el incienso y el silencio respetuoso hacen que el momento sea único. Después llega el palio y me deja impresionada: no recordaba que fuera tan espectacular y el manto de la Virgen ¡increíble!

  

Tras respirar hondo y satisfacer las necesidades humanas, buscamos la Candelaria (otra “alternativa”) y finalmente cerramos el día siguiendo al Dulce Nombre hasta la Campana donde la gente ha tomado posesión de las sillas en una revuelta popular y la basura de la carrera oficial sigue llamándonos la atención. ¡Demasiada gente! Otros años estábamos solos.

  

Amparo Gómez-Rey

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