Palios

27 abril 2017

EL RELICARIO DE LA IGLESIA DE SAN MIGUEL Y SAN JULIÁN. VALLADOLID

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La sala relicario, presidida por un pequeño retablo con esculturas del taller de Gregorio Fernández, es un lugar mágico, con decenas de relicarios de los más extraños tipos que se entremezclan con esculturas devocionales, creando un mundo dorado lleno de la presencia cuasimágica de las reliquias, un tema tan importante en tras el Concilio de Trento y, por ende, del mundo jesuita.

Su arquitectura parte de una planta cuadrada que se cubre con cúpula casetonada, cerrándose con una verja hacia la sacristía (en tiempos pasados también tuvo una entrada desde la cabecera de la nave, a través de una puerta practicada en el retablo lateral)

14 marzo 2017

ALGARDI. RETRATO CARDENAL GRAZIA MELLINI

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Ni siquiera el mismísimo Algardi fue inmune a las sugerencias que esparcía a su alrededor el gran Bernini y tanto el gesto de la mano como el tratamiento de los paños es prueba elocuente.

Sin embargo existe en el maestro de la escultura clasicista del barroco una mayor contención en el gesto, el suave contraposto que cierra sobre sí mismo la escultura jugando con movimientos contrapuestos y el gusto por el detalle fino, acumulado hasta crear un realismo severo que compite con la expresividad.

Compárese con el exaltado Fonseca y se podrán sacar muchas conclusiones

Gabriele Fonseca. Bernini

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22 noviembre 2016

LÁPIDA CONMEMORATIVA DE ALESSANDRO VALTRINI. BERNINI

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En la iglesia de San Lorenzo y San Dámaso se puede encontrar esta lápida conmemorativa en donde Bernini vuelve a mostrar su habilidad a la hora de recoger y entremezclar ideas para crear nuevas fórmulas.

El esqueleto, tan presente en todas las iglesias romanas, en este caso alado, se convierte en el portador de un medallón con la efigie del muerto.

Se trata de un cambio de papeles con el típico memento mori (el hombre mira absorto una calavera que porta en la mano) a la vez que se vuelve insistir en una idea de tradición renacentista: la fama (la virtud) es la única capaz de sobreponerse y vencer a la muerte.

Sueño del caballero. Valdés Leal

De nuevo, como ocurría en el cenotafio de María Raggi, los paños flotantes dan dinamismo a toda la escena.

 

FOTOGALERÍA BERNINI

RINCONES DE ROMA

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31 mayo 2016

EL CRISTO DE LA LUZ. GREGORIO FERNÁNDEZ

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Particularmente me parece el mejor crucificado del imaginero.

Se trata de una obra tardía (hacia 1630) en el que la anatomía de Cristo (igual que sucede con sus Cristos Yacentes) se ha afilado, marcándose cada vez más su osamenta mientras la piel se ha vuelto más macilenta y los regueros de sangre crecido.

Todo el dramatismo se redobla con la multiplicidad de postizos (ojos de cristal, heridas de corcho, marfil para los dientes, asta para las uñas) y la anatomía ha perdido cualquier rasgo de belleza para acentuar lo patético (su tórax y vientre llega a una intensidad pocas veces conseguida, así como el verdadero feísmo del rostro que sólo volveremos a encontrar en Mora)

Aunque no conocemos exactamente su comitente, sabemos que estuvo desde su inicio en la capilla de los Deza, en San Benito, aunque en la actualidad se encuentra en el zaguán del Colegio de Santa Cruz.

Una magnífica colección fotográfica

 

FOTOGALERÍA ENLAZADA DEL IMAGINERO

18 abril 2016

LOS CRISTOS YACENTES DE GREGORIO FERNÁNDEZ

Filed under: castilla león, Imagineros — Etiquetas: , , , — vicentecamarasa @ 15:43

Gregorio Fernández. Museo de Valladolid

De todas las tipologías que creó el maestro (cabeza de la escuela castellana), acaso sea ésta la que más popularidad tuvo y, por lo tanto, la que más obras generó (tanto propias como de taller o ya de simple seguidores)

Gregorio Fernández. Museo de Valladolid

Evidentemente esta tipología era perfecta para el estilo castellano y su interés (tan barroco) por mostrar con toda crudeza todo el sufrimiento de Cristo, convirtiendo su cuerpo en un verdadero “campo de batalla” en el que ir siguiendo todos los episodios de la Pasión (corona de espinas en su cabeza, latigazos en su cuerpo cuando es flagelado, rodillas magulladas por sus caídas camino al monte Calvario, heridas de pies y manos de su crucifixión, herida del costado provocada por la lanzada…), buscando una vertiente mucho más expresiva (heredera de Juan de Juni o Berruguete) frente a la escuela andaluza que intenta embellecer la realidad y no regodearse en el dolor con la misma intensidad (como se puede observar en este Cristo Yacente de Juan de Mesa)

Cristo Yacente de Juan de Mesa

La sangre corre así abundantemente por su anatomía, que aún tiene recuerdos manieristas en su canon esbelto pero es plenamente barroca en su intenso realismo que busca, como ya veíamos aquí, un típico interés contrarreformista: hacer sentir al fiel de forma sensorial el dolor de Cristo que muere por los hombres (sentimiento que se potenciará a través de su exposición pública en las procesiones en donde el mensaje de la iglesia se expande hacia el exterior de los templos y toma las calles, tal y como se explicó aquí)

Gregorio Fernández. Museo de Valladolid

(Hay que recordar que la muerte, y no sólo la de Cristo, es uno de los temas habituales del barroco como ya hemos analizado en las vanitas, pues este estilo mantiene una curiosa contradicción entre vida y muerte (Eros y Thanatos) que a la vez que magnifica la vida llena de sensualidad (como ocurre en Rubens o en numerosas ocasiones en Caravaggio), carga las tintas sobre la brevedad de esa misma vida, como vimos en Valdés Leal)

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 Piedad. Gregorio Fernández (Obra comentada)

Como es habitual en su estilo se utilizan los paños duros de quebrados pliegues (herencia de los primitivos flamencos) así como las encarnaciones (aunque los estofados son cada vez menores, restringiéndose a motivos secundarios, como la almohada) y los postizos (asta para los dientes, ojos de cristal, cueros y resinas para realizar las heridas más profundas…); todo tallado sobre madera.

Cristo Yacente Museo de Valladolid.

Ambas imágenes cortesía de Carmen González Trapote

También habitual en nuestro siglo XVII no encontraremos un movimiento tan barroco como veíamos en Italia (basta comparar con Bernini), aunque , y pese a la limitación del tema, el imaginero intentará un movimiento de piernas que unido a los múltiples pliegues del sudario o el paño de pureza, intenta dar una mayor movilidad.

Gregorio Fernández. Museo de Valladolid

Como decíamos, el tema tuvo tanto éxito que el maestro lo repitió múltiples veces, unas de forma íntegra (Museo de Valladolid, iglesia de San Miguel de Valladolid, El Pardo, Catedral de Segovia) y  otras con colaboración del taller (San Pablo).

Cortesía de Carmen Gomzález Trapote

Gregorio Fernández. Iglesia San Miguel. Valladolid

Cristo Yacente. Gregorio Fernández y Taller. San Pablo. Valladolid

Incluso tras su muerte se seguiría repitiendo el tema, ya de forma anónima, ya de sus colaboradores, como el propio Sánchez Barba.

Taller de Gregorio Fernández. San Pablo. Valladolid.

Como puede verse en el costado, la llaga de la lanzada puede quitarse. Habitualmente servía como custodia para la Santa Forma en determinadas celebraciones siguiendo el modelo creado por Becerra para las Descalzas Reales

Sánchez Barba. Cristo Yacente. Iglesia del Carmen. Madrid

 

FOTOGALERÍA ENLAZADA DE GREGORIO FERNÁNDEZ

24 febrero 2016

LA CAPILLA RAIMONDI EN SAN PIETRO IN MONTORIO

Filed under: General — Etiquetas: — vicentecamarasa @ 16:17

Muchas veces se ha dejado de lado esta obra de Bernini por no ser ejecutada directamente por él, sino por sus colaboradores.

Sin embargo, su diseño fue del maestro y en él encontramos una de las primeras grandes intervenciones unitarias de un espacio que culminarán en obras mayores como el Éxtasis de Santa Teresa, con la inclusión de arquitectura, escultura, pintura y, sobre todo, luz en un espacio que empuja al espectador hasta el relieve del fondo, rodeado de una claridad casi celestial, mientras en su antesala (a media luz) esperan pacientemente los sarcófagos de los difuntos.

Un espacio en movimiento lineal que termina en el ábside curvo de enorme potencia que nos obliga a ascender y regresar a nosotros mismos por las bóvedas pintadas del techo

 

FOTOGALERÍA ENLAZADA DE BERNINI

NUESTROS RINCONES DE ROMA

28 enero 2016

ALGARDI. SAN LEÓN DETENIENDO A ATILA

Filed under: General — Etiquetas: — vicentecamarasa @ 18:18

Tomada de wikipedia

La inmensa figura de Bernini a menudo no deja ver el resto de los árboles, pero en la Roma del 600 existieron otros escultores de gran talla oscurecidos por su fama.

Uno de ellos será Algardi, educado en la escuela de los Carracci y durante años encargado de restaurar las colecciones de escultura clásica del cardenal Ludovisi. De ambas experiencias (junto a la amistad que le unió con Domenichino, Poussin o Duquesnoy) surge su clasicismo de las formas, en las que une los grandes volúmenes a un fuerte sentido monumental de las figuras.

Una de sus obras mayores (y que más repercusión tendrá) será este relieve para San Pedro de San León deteniendo a Atila en donde la claridad compositiva no está reñida con la capacidad expositiva ni el hondo patetismo.

Tomada de wikipedia

Crea en ella un modelo perfecto para convertir la escultura en una nueva fórmula parlante, semejante a la pintura, que permite el tratamiento de episodios de una fórmula mucho más narrativa frente al estilo de su gran rival, Bernini, más dado a la escultura exenta y las fórmulas más sentimentales que expresan a la perfección los estados de ánimo pero pecan de una falta de continuidad narrativa.

Se aleja también del gusto polícromo de Bernini, eliminando los mármoles polícromos, dorados y estucos que unificaban la escultura en el ambiente, prefiriendo el mármol blanco y el juego de luces generado por sus distintos relieves (desde los casi exentos de la zona baja frente al scchiacciato del fondo que permite una ambientación atmosférica).

Las novedades de este estilo serán retomadas por varios discípulos del propio Bernini (desde Ercole Ferrata a Raggi), convirtiéndose en la fórmula canónica para el relieve barroco que se prolongará hasta el siglo XVIII.

Ercole Ferrata. Capilla de Santo Tomás de Villanueva. San Ambrogio. Roma

Francisco Vergara. Transparente de la catedral de Cuenca

5 diciembre 2015

DOS ARMARIOS RELICARIO DE COMIENZOS DEL XVII

Filed under: Relicarios — Etiquetas: , — vicentecamarasa @ 8:47

En el museo de escultura de Valladolid se pueden degustar estos dos magníficos armario-relicarios ejecutados por los hermanos Carducho y Juan de Munuátegui.

En uno de ellos las puertas representan la Anunciación mientras que el segundo se ocupa de los estigmas de San Francisco, mientras que su interior está repleto de exquisitos relicarios en forma de busto.

Estas magníficas obras habría que relacionarlas (y en varios sentidos) con el mundo escurialense.

En las paredes del crucero Felipe II hizo construir dos grandes armarios-relicario (que abrían tanto hacia la basílica como hacia sus estancias privadas).

Por otra parte hay que recordar que el arte de los hermanos Carducho (ambos italianos) se nutre del último manierismo (Zuccaro, sus colores e idealismo) y el primer realismo (Navarrete el Mudo y su interés por el realismo en los personajes secundarios o su uso de la luz) de los pintores que trabajan en el Escorial.

El culto de las reliquias (tan típico de la Contrarreforma) ya lo analizamos aquí

 

1 febrero 2013

EL CRISTO DE LA SANGRE. NICOLÁS BUSSY

Filed under: Imagineros, Murcia — Etiquetas: , , , — vicentecamarasa @ 14:41

Nicolás de Bussy nace en Estrasburgo en 1651 u llega a España con el séquito de Don Juan de Austria. Nombrado escultor de cámara por Carlos II se establece en Alicante y más tarde en Murcia, creando, junto al padre de Salzillo, la gran escuela murciana del XVII-XVIII.

De fuertes sentimientos religiosos (fue cartujo y mercedario), su obra se acerca más al rococó que al barroco hispano (aunque de éste recoge su carácter dramático)

Quizás sea ésta su obra cumbre, realizada para la cofradía de la Sangre de Murcia (los colorados), con un equilibrio entre la intensidad de su mirada y el modelado blando que está anunciando a Salzillo.

Presenta una curiosa iconografía que une al crucificado con el nazareno, andando mientras ya están sus manos clavadas en la cruz.

Bajo él un ángel recoge la sangre en un cáliz, con un paño rojizo simulando ésta que sale desde su costado, un postizo bastante poco habitual

UNA FOTOGALERÍA ENLAZADA DE SALZILLO Y LA ESCUELA MURCIANA

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